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Japón descartó el envío de buques de guerra para escoltar petroleros en el estrecho de Ormuz

El Gobierno nipón alegó dificultades legales extremas para participar en la misión naval solicitada por Washington ante la crisis energética en el Golfo Pérsico.

El Gobierno de Japón comunicó oficialmente que no tiene previsto el despliegue de sus Fuerzas de Autodefensa para escoltar embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz. La decisión representa un revés para la administración estadounidense, que busca formar una coalición internacional tras los recientes ataques contra la infraestructura petrolera regional.

La primera ministra nipona, Sanae Takaichi, fue la encargada de fijar la postura de su gabinete ante la creciente presión de sus aliados occidentales. “Sería extremadamente difícil legalmente”, afirmó la mandataria al referirse a las restricciones constitucionales que limitan el accionar militar de Japón fuera de su territorio nacional.

Por su parte, el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, ratificó que no se están evaluando operativos de seguridad marítima en el corto plazo pese a la volatilidad de los mercados.

Japón depende en un 95% de las importaciones de crudo provenientes de Oriente Medio, y gran parte de ese suministro atraviesa el estrecho ahora en disputa. Debido a esta vulnerabilidad, Tokio ha optado por activar la liberación de sus reservas estratégicas de petróleo para garantizar el consumo interno frente a posibles bloqueos.

Desde el partido gobernante, el jefe de políticas Takayuki Kobayashi sostuvo que el umbral requerido para autorizar un envío de tropas al exterior es actualmente insuperable. El dirigente instó a considerar con tranquilidad la evolución del escenario bélico antes de adoptar cualquier medida que pueda comprometer la neutralidad del país en el conflicto.

La negativa japonesa se suma a la postura de Australia, país que también descartó hoy el despliegue de naves de guerra para proteger a los cargueros frente a las amenazas iraníes. Ambas naciones prefieren apostar por la vía diplomática y el uso de sus reservas energéticas acumuladas para mitigar el impacto de los altos precios globales.

Fuente: Infobae

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