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Juicio por Almaraz: continúan los testimonios de familiares y allegados

 En la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán se desarrolló una nueva jornada del proceso oral por el homicidio de Pablo César Almaraz, ocurrido en octubre de 2022 en Pichanal.

En esta instancia, declararon testigos clave propuestos por la fiscalía, entre ellos la pareja de la víctima y un puestero rural allegado.

El juicio se sigue contra tres hombres de 30, 31 y 40 años, imputados por el delito de homicidio doblemente calificado, con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas. La causa busca reconstruir lo ocurrido durante la noche del 1 de octubre de 2022, cuando el puestero fue asesinado en circunstancias de extrema violencia.

Durante la audiencia, la pareja de Almaraz brindó un testimonio detallado sobre las últimas horas en que lo vio con vida. Recordó que el viernes 30 de septiembre ambos habían salido en motocicleta hacia el cementerio, en el aniversario del fallecimiento de su madre. Luego, según relató, él se dirigió al puesto rural y regresó más tarde para almorzar, ya que al día siguiente debía carnear un animal por una venta ya acordada.

La mujer indicó que entre las 18 y las 19 horas volvió a salir hacia el puesto y le advirtió que regresaría durante la madrugada. Sin embargo, al despertarse cerca de las 4 de la mañana y notar su ausencia, intentó comunicarse sin éxito. “Uno de los teléfonos estaba apagado y el otro llamaba, pero no respondía”, declaró.

Ante la falta de respuestas, dio aviso a familiares. Horas después recibió la confirmación del hallazgo del cuerpo. En su testimonio, afirmó que la motocicleta estaba en un desagüe y que faltaba el morral que la víctima llevaba habitualmente. Además, sostuvo que el cuerpo presentaba signos de extrema violencia, atado “como un animal”.

En un tramo clave de su declaración, afirmó: “Desde el primer momento supe que eran ellos”, en referencia a los acusados, a quienes vinculó con conflictos previos. Según expresó, días antes del hecho habían mantenido discusiones con la víctima, a quien acusaban por el supuesto robo de ganado.

Posteriormente declaró un puestero amigo de Almaraz, quien aportó detalles sobre lo ocurrido esa noche en el campo. Explicó que se encontraba junto a otra persona ayudando al hermano de la víctima para evitar que el ganado se dispersara hacia la ruta. En ese contexto, afirmó haber visto dos motocicletas circular sin luces, cuyos ocupantes iluminaban hacia los costados del camino.

El testigo también indicó que poco después escuchó “un grito feo”, lo que generó preocupación entre quienes se encontraban en el lugar. Sin embargo, al no obtener respuesta al intentar comunicarse con Almaraz, pensaron que ya se había retirado, ya que —según explicó— solía regresar antes que ellos.

El relato fue parcialmente coincidente con el de otro trabajador rural que también prestó declaración, aunque este último señaló no haber escuchado el grito. Ambos coincidieron en que permanecieron en el lugar durante la noche, vigilando a los animales.

La fiscalía sostiene que el hecho se produjo en un contexto de conflictos previos entre la víctima y los imputados, lo que constituye uno de los ejes de la acusación. La calificación legal contempla la alevosía y la participación de más de una persona, agravantes que, de comprobarse, implican penas severas.

El tribunal, integrado por los jueces Norma Roxana Palomo (presidenta), Mario Maldonado y Héctor Fabián Fayos, dispuso un cuarto intermedio hasta el viernes, cuando se prevé la continuidad de las testimoniales.

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