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La Guardia Urbana funcionará con monitoreo, convivencia y redes vecinales

En la última sesión del año, el Concejo Deliberante de Salta capital aprobó la ordenanza que crea la Guardia Urbana Municipal (GUM), un cuerpo civil dependiente de la Secretaría de Espacios Públicos y Protección Ciudadana que buscará intervenir en situaciones de conflictividad social menor y velar por el uso adecuado del espacio público.

El proyecto unifica las iniciativas presentadas por los concejales Gonzalo Nieva (Juntos por el Cambio) y Gustavo Farquharson (VPS), y se convirtió en uno de los debates más intensos del cierre legislativo.

En diálogo con la periodista Lorena Medina, el concejal Nieva —autor del proyecto base— defendió la creación del organismo y sostuvo que se trata de “una guardia preventiva, disuasoria y estrictamente civil”, destinada a atender situaciones cotidianas donde no corresponde la intervención policial, pero donde los vecinos “demandan presencia, orden y protección del espacio común”.

Un cuerpo de civiles para intervenir en “la cotidianeidad”

Según explicó Nieva, la Guardia Urbana Municipal nace para cubrir un vacío operativo que el municipio detecta en torno a conflictos leves que afectan la convivencia diaria: uso indebido del espacio público, actos vandálicos, tensiones en zonas de despeje, ocupaciones irregulares y problemáticas vinculadas a la interacción entre vecinos.

“No pretendemos crear una fuerza policial paralela ni invadir competencias provinciales. La seguridad es responsabilidad de la Provincia y eso está clarísimo. La Guardia Urbana tendrá un rol preventivo y disuasorio, que indirectamente también contribuye a la seguridad, pero sin asumir funciones que no le corresponden”, afirmó ante los duros cuestionamientos del bloque de La Libertad Avanza, este miércoles durante el tratamiento del proyecto en el pleno, y de señalamientos de intentos de avanzar sobre la intimidad de los vecinos y vecinas.

El edil remarcó que el municipio lleva adelante un proceso de recuperación de espacios verdes, paseos y áreas comunes, por lo que la intervención de un cuerpo específicamente orientado a ese cuidado “era necesaria para sostener una convivencia pacífica que hoy está muy dañada”.

Coordinación con el 911, la Policía y un Centro de Monitoreo Municipal

La ordenanza no solo crea la Guardia Urbana: también avanza con la conformación del Centro de Monitoreo Urbano Municipal, que estará a cargo de la supervisión de cámaras instaladas exclusivamente en espacios públicos. El objetivo es optimizar recursos existentes, como las cámaras utilizadas para tránsito y seguridad vial, y darle nuevas funciones vinculadas al cuidado de la ciudad.

Nieva adelantó que el sistema trabajará de manera articulada con el 911 y con la Policía de Salta. “Cuando la conflictividad escala o los hechos pueden configurar un delito, la intervención pasa inmediatamente a la autoridad competente. Este es un trabajo coordinado y complementario”, sostuvo.

La polémica por la privacidad y las garantías individuales

Uno de los cuestionamientos más fuertes durante el debate fue planteado por la concejala Laura Jorge, quien advirtió sobre un posible avance sobre derechos de intimidad y garantías individuales. En respuesta, Nieva aclaró que la norma contempla mecanismos explícitos de protección y que la participación vecinal será “totalmente voluntaria”. El proyecto incorpora un sistema que emula experiencias de “Ojos en Alerta” en otras ciudades del país: redes de vecinos conectados por WhatsApp, articuladas con la Guardia Urbana y el Centro de Monitoreo. Los ciudadanos podrán aportar imágenes de cámaras de seguridad privadas que apunten hacia el exterior, siempre bajo convenios que garanticen confidencialidad, protección de datos personales y la posibilidad de retirar la autorización en cualquier momento. “El vecino tiene la decisión final. No hay intromisión ni vigilancia dentro de los hogares. La idea es que las herramientas que ya existen en los barrios se integren para mejorar la convivencia y la prevención”, afirmó Nieva.

Vendedores ambulantes, trapitos y tensiones en el uso del espacio público

Durante la entrevista, el concejal abordó una de las problemáticas que más presión social genera en la capital: la disputa por el espacio público entre ciudadanía, feriantes, vendedores ambulantes y cuidacoches. Nieva evitó estigmatizar a algún sector, pero fue contundente respecto a la necesidad de ordenar la situación. “Entiendo los reclamos. No se pretende demonizar a nadie, pero el uso del espacio público debe ser adecuado y respetuoso. Hemos pasado de pedidos voluntarios de cuidacoches a prácticas extorsivas que rozan el delito. La ciudad necesita reglas claras y presencia estatal para hacerlas cumplir”.

En este sentido, sostuvo que la Guardia Urbana buscará intervenir desde una lógica de mediación y disuasión, evitando el escalamiento de conflictos. “La ética ciudadana, el respeto al otro y la convivencia son valores que tenemos que volver a trabajar. Muchas veces naturalizamos conductas que avasallan derechos de terceros”.

Participación vecinal

Uno de los componentes más fuertes de la norma es la incorporación de un esquema de participación ciudadana en materia de seguridad urbana. La Guardia Urbana deberá articular con centros vecinales, organizaciones comunitarias, clubes, CICS y comisiones barriales, relevando inquietudes y elaborando estrategias conjuntas.

Nieva remarcó la importancia de reconocer y formalizar el trabajo que muchos barrios ya realizan mediante redes de alerta espontáneas. “Los vecinos buscan cuidarse frente a la falta de respuestas. Ahora el municipio podrá ordenar, acompañar y fortalecer esas iniciativas”.

Nieva no descartó que, una vez en funcionamiento, el municipio evalúe ampliar las atribuciones del cuerpo. “Primero debemos ver su efectividad. Si funciona y colabora con la convivencia, se podrá analizar la incorporación de facultades sancionatorias, como multas o contravenciones, siempre dentro del marco municipal”, cerró el edil que tiene mandato hasta 2027.

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