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La guerra en Medio Oriente bloquea los flujos de petróleo y gas natural a Asia

La escalada del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán ha generado preocupación por la seguridad del suministro energético y el funcionamiento de los mercados globales.

El estrecho de Ormuz presenta un tránsito marítimo significativamente reducido desde el inicio de la guerra, según datos de analistas energéticos.

Desde el inicio del conflicto con Irán, el precio del crudo Brent, un referente internacional, aumentó alrededor de un 15 % y se ubica en niveles no observados desde mediados de 2024.

Ante las perturbaciones en las rutas de exportación, estados importadores de energía en Asia enfrentan un panorama más incierto sobre el abastecimiento futuro.

China, el mayor importador de petróleo crudo, suspendió temporalmente las exportaciones de gasolina y diésel, priorizando la demanda interna, según autoridades del sector energético.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos estimó que más del 80 % del GNL que transita por Ormuz tiene como destino países asiáticos, lo que refuerza la exposición de esas economías a la interrupción de suministros.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que si el conflicto se prolonga, el impacto en los precios de la energía podría repercutir en el crecimiento económico y la inflación a nivel mundial.

Los operadores marítimos han evitado en mayor medida la zona del Golfo Pérsico por razones de seguridad, lo que ha provocado desvíos y retrasos en los embarques, así como un alza en los seguros para buques que cruzan la región.

Gobiernos y empresas de la región y de Asia han anunciado medidas para gestionar el riesgo, incluyendo el uso de reservas estratégicas, diversificación de proveedores y acuerdos alternativos de suministro.

Mientras tanto, siguen monitoreando de cerca la evolución del conflicto y sus efectos sobre los mercados energéticos internacionales.

Fuente: Infobae

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