La municipalidad de Cafayate, en modo ahorro, profundiza su plan de ajuste
El municipio de Cafayate decidió profundizar su propio plan de ajuste, en sintonía con el esquema de austeridad que ya impulsa el gobierno de Salta. La intendenta Rita Guevara confirmó una serie de medidas orientadas a reducir el gasto y sostener el funcionamiento básico del Estado local.
La principal decisión pasa por el recorte de horas extras en distintas áreas municipales, una herramienta que históricamente funcionó como complemento salarial para muchos trabajadores.
En ese marco, una de las consecuencias más visibles será la suspensión del servicio de recolección de residuos los domingos en el microcentro, debido al costo que implica su funcionamiento. La medida viene acompañada por una campaña de concientización para que los vecinos adapten sus hábitos de disposición de residuos. Pero el ajuste no se limita a lo operativo. Guevara avanzó además en una reestructuración del gabinete, que incluyó la fusión de áreas y la eliminación de direcciones como Compras y Bromatología.
Las funciones fueron redistribuidas entre empleados municipales de planta, evitando nuevas contrataciones y apostando a una lógica de “hacer más con lo que hay”, una frase que en la práctica suele significar sobrecarga y tensión interna.
En medio de la polémica generada por la reducción de horas extras en el área de tránsito, la intendenta buscó llevar tranquilidad al asegurar que se mantendrán los controles y la cobertura en instituciones educativas. Según explicó, se trabaja en un esquema de compensación para evitar un impacto directo en los ingresos de los trabajadores. Traducido: ajustar sin que se note demasiado, aunque todos saben que siempre se nota.
El trasfondo de estas decisiones es claro. Guevara advirtió que la caída en la coparticipación, sumada al efecto persistente de la inflación, está comprometiendo seriamente las finanzas municipales. En ese contexto, la prioridad absoluta es garantizar el pago de salarios, incluso a costa de reducir servicios o ralentizar la gestión. Aun así, el municipio intenta sostener pequeñas obras de infraestructura, como tareas de bacheo, reparación de luminarias y arreglo de veredas. Nada épico, pero suficiente para que la ciudad no entre en modo abandono total.
El ajuste que llega desde arriba
Las medidas locales no pueden leerse aisladas. Días atrás, el gobernador Gustavo Sáenz firmó un decreto de austeridad por 180 días que incluye el congelamiento de los salarios de funcionarios, la suspensión de nuevas contrataciones y la reducción del gasto público. El argumento oficial es la fuerte caída de los recursos coparticipables. Bajo la premisa de que “el ejemplo debe empezar por casa”, el ajuste apunta principalmente al gasto político y administrativo, sin afectar —al menos en el discurso— a los sectores más vulnerables. El decreto alcanza a ministros, secretarios, directores y autoridades de organismos estatales, y también limita gastos de protocolo, viajes y contratos. En números, la Provincia estima un ahorro millonario que permita sostener áreas críticas como salud, educación y seguridad, que concentran la mayor parte del presupuesto.
Lo que está ocurriendo en Cafayate es, en esencia, la traducción municipal de ese ajuste provincial, que a su vez responde a un contexto nacional de recorte del gasto público. Menos recursos que bajan desde Nación, menos margen en Provincia y, finalmente, municipios obligados a achicar donde pueden. El problema es que “donde pueden” suele ser donde más se siente: servicios, salarios indirectos y estructura estatal.
Aclaratoria sobre la obra pública en el municipio
El secretario de Planificación Urbana de Cafayate, Wilton Guzmán, explicó los detalles de la obra de pavimentación de la calle San Lorenzo, tras los cuestionamientos surgidos en los últimos días.
El funcionario precisó que la primera etapa —dos cuadras entre Alvarado y La Madrid— tuvo un costo de 318 millones de pesos, monto fijado por el Gobierno de la Provincia de Salta. El proyecto completo contempla cuatro cuadras, con una inversión cercana a los 600 millones.
Indicó además que participaron tres empresas en la licitación y que se eligió la oferta más alta por sus antecedentes y solvencia técnica.
Sobre las críticas por subcontratación, aclaró que es una práctica legal y aseguró que entre el 70% y el 80% de la inversión quedó en Cafayate, en mano de obra y materiales.
Finalmente, confirmó que el municipio realiza tareas de relleno en el cruce de San Lorenzo y La Madrid y que la continuidad de la obra depende del envío de fondos provinciales.




