Mujeres indígenas denuncian el avance sobre su territorio ancestral
Un grupo de aproximadamente 25 integrantes de la comunidad La Mora, en su mayoría mujeres indígenas acompañadas por sus hijos, mantiene un acampe frente al Instituto Provincial de Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS) en reclamo por el reconocimiento de su territorio ancestral.
La protesta expone una situación que, lejos de ser nueva, vuelve a poner en agenda la disputa por la tierra en el norte provincial. Según denunciaron las voceras del acampe, en los últimos meses se intensificó el avance de alambrados sobre tierras que consideran comunitarias, en un proceso que atribuyen a terceros que ocupan y delimitan espacios sin intervención estatal.
“¿Por qué les dejan avanzar a los criollos?”, planteó una de las referentes, en una frase que sintetiza el núcleo del conflicto: la percepción de un trato desigual por parte de las autoridades y la falta de respuestas concretas ante denuncias reiteradas. El reclamo no se limita a la propiedad de la tierra. También pone en discusión el acceso efectivo a derechos reconocidos en la legislación vigente, así como la persistencia de prácticas discriminatorias que, según sostienen desde la comunidad, siguen condicionando su vida cotidiana.
El protagonismo de mujeres en la medida de fuerza no es un dato menor. Son ellas quienes encabezan la organización, sostienen la permanencia en el lugar y visibilizan una problemática que combina dimensiones territoriales, sociales y culturales. Una especie de triple frente donde el Estado suele llegar tarde o directamente no aparecer.
Desde la comunidad advierten que el avance sobre sus tierras no solo implica la pérdida de espacio físico, sino también una amenaza a sus formas de vida, sus prácticas culturales y su identidad. Sin territorio, el resto de los derechos queda en una especie de declaración simbólica que suena bien en papeles, pero no resiste mucho contacto con la realidad.
El acampe frente al IPPIS busca forzar una instancia de diálogo que, hasta ahora, no se concretó en soluciones. Mientras tanto, la tensión crece en un escenario donde los conflictos por la tierra siguen siendo uno de los puntos más sensibles de la provincia. El reclamo de La Mora vuelve a dejar en evidencia una deuda estructural: el reconocimiento efectivo de los territorios indígenas.




