Pese a las impugnaciones opositoras, Mabel Álvarez asumió al frente de la CTA Salta
La dirigente tomó posesión del cargo en Buenos Aires. Según la información difundida sobre el acto, la Lista 1 obtuvo el 90% de los votos. Las listas opositoras habían pedido la nulidad de las elecciones por presuntas irregularidades y falta de garantías para votar.
Pese a las presentaciones de las listas opositoras por presuntas irregularidades en las elecciones del 20 de agosto, Mabel Álvarez asumió formalmente como secretaria general de la CTA Autónoma de Salta.
El acto se realizó en la sede nacional de la central, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, junto con autoridades elegidas en distintas provincias.
Según la información difundida sobre la asunción, la Lista 1 encabezada por Álvarez obtuvo el 90% de los votos en Salta y una diferencia superior a los 5.000 sufragios respecto de las otras dos listas participantes. El comunicado destacó el acompañamiento de trabajadores estatales, de salud, educación y municipios, además de movimientos y organizaciones sociales.
La proclamación de las autoridades había sido cuestionada por las listas 2 y 4, que solicitaron la nulidad del proceso electoral. Julio Molina, exsecretario general de la central y candidato de la Lista 2 “1º de Mayo”, sostuvo que la elección “no ha sido ni justa, ni pareja, ni transparente” y denunció dificultades para fiscalizar y garantizar la participación de los afiliados.
Uno de los principales reclamos estuvo relacionado con los padrones. Los sectores opositores señalaron que se entregaron de manera tardía y que algunas mesas funcionaron sin los listados oficiales. También denunciaron que hubo afiliados derivados a lugares de votación incorrectos, lo que, según sus planteos, obstaculizó el ejercicio del sufragio.
A estas objeciones se sumó la denuncia por falta de boletas de las listas opositoras. Molina también cuestionó el uso de urnas y cajas improvisadas, mientras que las presentaciones formales mencionaron urnas complementarias y solicitaron revisar las condiciones en que se desarrolló la votación.
Otro punto fue el traslado de autoridades de mesa, documentación y materiales electorales a la sede de ATE sin aviso adecuado a los representantes opositores. Las listas cuestionaron la falta de comunicación sobre esos movimientos y su impacto en las tareas de fiscalización.
Las denuncias no se limitaron a la organización de los comicios. En una ampliación presentada el 22 de agosto, los sectores impugnantes señalaron situaciones de intimidación, agresiones, discriminación y maltrato hacia fiscales, presidentas de mesa y colaboradoras. Como respaldo de sus reclamos, mencionaron actas de impugnación, denuncias policiales y filmaciones de los episodios denunciados.
El primer pedido de nulidad fue fechado el mismo día de la elección, bajo el planteo de “irregularidades y falta de garantías para el sufragio”. Posteriormente, las listas opositoras recurrieron la resolución del 27 de agosto y reclamaron la intervención de la Junta Electoral Nacional.
En las declaraciones que dieron lugar a la nota publicada anteriormente, Molina había explicado que las listas 2 y 4 esperaban una definición nacional y evaluaban acudir a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) si sus reclamos no prosperaban. “Los compañeros quieren llegar hasta la OIT porque no les parece justo”, expresó entonces.
La información difundida sobre la asunción de Álvarez no detalla qué resolución tuvieron las impugnaciones ni cómo fueron respondidas las denuncias de los sectores opositores.


