Salta

Plan ganadero: buscan duplicar el stock bovino, pero advierten que la carne no bajará

Productores y referentes del sector agropecuario de la provincia de Salta impulsan un ambicioso plan ganadero que apunta a duplicar la cantidad de cabezas bovinas, pasando de un millón a dos millones en los próximos años.

Sin embargo, desde el propio sector advirtieron que este crecimiento no se traducirá en una baja inmediata en el precio de la carne, una de las principales preocupaciones de los consumidores.

La iniciativa cobró impulso tras la participación de la delegación salteña en Expoagro, donde empresarios, entidades rurales y funcionarios provinciales analizaron estrategias para fortalecer la producción ganadera. En ese marco, se discutieron herramientas de financiamiento, como líneas de crédito del Banco Nación y el BICE, además del Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI), orientado a promover el desarrollo productivo.

El proyecto contempla aprovechar unas dos millones de hectáreas con potencial ganadero que aún no cuentan con la infraestructura necesaria. Para ello, será clave avanzar en la implantación de pasturas, perforaciones de agua, construcción de aguadas, alambrados, mangas y corrales.

Desde el sector remarcan que, sin estas inversiones, el plan no podrá concretarse en territorio y quedará solo en una proyección. Recién una vez desarrollada esta infraestructura será posible incrementar el stock bovino.

Producción y precios

Uno de los principales factores que explican por qué no habrá una baja inmediata en el precio de la carne son los tiempos propios de la actividad ganadera. Desde la incorporación de una vaca madre hasta que el animal está listo para faena pueden pasar entre dos y tres años.

A esto se suma el contexto nacional, donde en los últimos años se registró una fuerte caída del stock ganadero, estimada en alrededor de 10 millones de cabezas. Además, cerca del 70% de la producción de carne se destina al consumo interno, lo que limita el impacto de un eventual aumento de la oferta en el corto plazo.

Desde la cadena cárnica señalaron que el precio final de la carne no depende únicamente del valor del ganado en pie. También inciden costos de faena, transporte, logística e impuestos, que terminan configurando el valor que paga el consumidor.

En este escenario, mientras el sector avanza con un plan de crecimiento a mediano y largo plazo, el bolsillo de las familias sigue sin encontrar alivio. Incluso los propios productores reconocen que, aun si el plan se ejecuta con éxito, la baja en los precios no será inmediata.

De este modo, el desafío para la provincia será no solo aumentar la producción, sino también lograr que ese crecimiento tenga impacto real en el consumo, en un contexto económico donde el acceso a la carne continúa siendo una preocupación central.

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