Por recortes en planes hay más de 55 mil familias del norte afectadas
La reconfiguración de los programas sociales impulsada por el Gobierno Nacional encendió señales de alarma en Salta, especialmente en los departamentos del norte provincial.
Según estimaciones difundidas por el espacio Kolina, unas 55.000 familias podrían verse afectadas por la baja o transformación de los programas “Volver al Trabajo” y “Acompañamiento Social”, que sucedieron al histórico “Potenciar Trabajo”.
La advertencia fue planteada en una jornada informativa realizada en la sede del PJ Salta, donde dirigentes locales cuestionaron el alcance real de las medidas oficiales y advirtieron sobre sus consecuencias en territorios donde la asistencia estatal no es un complemento, sino directamente la base de la economía cotidiana. El cambio de esquema, que propone reemplazar los planes por un sistema de vouchers de capacitación, es el núcleo del conflicto.
Desde Nación aseguran que los beneficiarios seguirán percibiendo los $78.000 mensuales. Sin embargo, desde Kolina sostienen que esa garantía es, en la práctica, incierta. La presidenta del espacio en Salta, Mercedes Figueroa, fue directa: denunció que las capacitaciones ofrecidas no son remuneradas y que las promesas de inserción laboral son, hasta ahora, marginales.
“Lejos de generar inclusión, el gobierno les suelta la mano”, afirmó. La frase no tiene mucha poesía, pero sí bastante correlato con lo que viene pasando. En localidades como Tartagal, Orán y Embarcación, el impacto trasciende al beneficiario directo.
La circulación de ese ingreso mensual sostiene a pequeños comercios, feriantes y almacenes barriales. Cuando ese dinero desaparece, no hay magia económica que lo reemplace. Se cae todo en cadena, como fichas de dominó, pero sin nadie que las vuelva a acomodar. La situación es particularmente delicada en los departamentos de San Martín y Orán, donde los niveles de informalidad laboral son elevados y las oportunidades de empleo privado son escasas. Muchos beneficiarios cumplen tareas comunitarias en comedores, merenderos o en servicios municipales básicos.
La posible eliminación o desfinanciamiento de estos programas no solo implica pérdida de ingresos, sino también un vacío en funciones sociales que hoy no tienen reemplazo inmediato. A esto se suman obstáculos operativos que, en la teoría, parecen detalles, pero en la práctica son barreras concretas. La inscripción obligatoria en el Portal Empleo, por ejemplo, se vuelve compleja en zonas con baja conectividad. Y el monto de $78.000, congelado frente a la inflación, ya perdió más de la mitad de su poder adquisitivo. O sea, incluso cuando llega, llega cada vez más flaco. Frente a este escenario, organizaciones sociales buscan articular con el Gobierno provincial alternativas que permitan contener la situación.
Entre las opciones en análisis, aparecen bolsas de trabajo locales y esquemas cooperativos que absorban a quienes queden fuera del sistema nacional. Nada sencillo, porque crear empleo real no se resuelve con buenas intenciones ni con planillas Excel. Mientras tanto, las recomendaciones para los beneficiarios pasan por sostener lo básico: verificar su situación en la plataforma Mi Argentina, mantener actualizado el currículum en el Portal Empleo y acercarse a oficinas municipales para acceder a posibles programas de contingencia. Traducción menos elegante: sobrevivir al laberinto burocrático sin perder el poco ingreso que queda.
El norte salteño enfrenta así un escenario de vulnerabilidad creciente, en un contexto donde los precios de los alimentos siguen en alza y las oportunidades laborales no aparecen en el horizonte. El paso de planes sociales a vouchers de capacitación, sin un correlato concreto de empleo, corre el riesgo de transformarse en una desconexión progresiva del Estado. El desafío para la Provincia y los municipios será contener una demanda social que no se va a evaporar por decreto. Porque cuando desaparece el ingreso, no desaparece la necesidad. Solo se vuelve más visible, más urgente y, como suele pasar, bastante más incómoda para todos.




