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Por tercera vez consecutiva, los salarios registrados pierden contra la inflación 

Los salarios registrados volvieron a perder terreno frente a la inflación en noviembre y acumulan una caída del 6,4% en el poder adquisitivo desde el inicio del gobierno de Javier Milei.

Se trata de la tercera pérdida consecutiva, en un contexto donde la desaceleración de algunas variables macroeconómicas no logra trasladarse a la economía real de los trabajadores. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en noviembre los salarios formales —que incluyen tanto al sector privado como al público— aumentaron apenas 1,8%, mientras que la inflación del mes fue del 2,5%. De este modo, solo en ese mes los ingresos perdieron un 0,7% en términos reales. El deterioro salarial se profundizó en el último trimestre relevado. Entre septiembre y noviembre, los haberes acumularon una caída real del 1,7%, confirmando que la recuperación macroeconómica que destaca el Gobierno no se traduce en mejoras concretas para el bolsillo de la mayoría de los argentinos.

El sector público, el más golpeado

El impacto no es homogéneo. En el desagregado, los salarios del sector privado registrado subieron 2,1% en noviembre, mientras que los del sector público apenas crecieron 1,2%. Esta diferencia explica por qué los empleados estatales continúan siendo los más perjudicados por las políticas económicas actuales. Desde noviembre de 2023, los trabajadores públicos perdieron un 15,5% de su poder adquisitivo, una caída que no encuentra antecedentes recientes en tan corto plazo. En contraste, los asalariados privados registrados acumulan una pérdida menor, del 1,25% respecto a diciembre de 2023. Sin embargo, si la comparación se amplía a un período más largo, el panorama resulta igualmente preocupante: frente a diciembre de 2017, cuando comenzó una etapa de inflación persistentemente alta, los salarios registrados cayeron más de un 20% en términos reales (20,3%).

“El deterioro del empleo registrado no solo se intensificó, sino que es generalizado”, advirtió Federico Pastrana, economista de CP-Consultores. Según sus análisis, ni siquiera los trabajadores bajo convenio lograron ganarle a la inflación en los últimos tres meses. En diciembre, el promedio de las paritarias de los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) mostró una leve recuperación real del 0,5%, luego de cinco meses consecutivos de caídas. Este repunte estuvo explicado casi exclusivamente por la suma fija acordada por el gremio de Comercio. Aun así, en el acumulado de 2025, los salarios bajo convenio registran una caída real del 4,1%. Desde CP-Consultores señalaron que las renegociaciones salariales mostraron una aceleración nominal que incluso desbordó la pauta oficial del Gobierno, que ronda entre el 1% y el 1,5% mensual. No obstante, en la mayoría de los casos, los aumentos continúan quedando por debajo de la inflación, lo que consolida la pérdida del salario real.

Reforma laboral y mayor presión sobre los ingresos

El retroceso salarial se produce en paralelo al avance de una reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y que ya comenzó a debatirse en el Congreso. Desde distintos sectores advierten que se trata de una iniciativa regresiva, que flexibiliza el mercado de trabajo y profundiza la transferencia de recursos desde los trabajadores hacia las empresas. Entre otros puntos, la reforma prevé cambios en el financiamiento de los despidos sin causa, con recursos provenientes de la ANSES; recortes a las obras sociales; modificaciones en el régimen de vacaciones y horas extra —como el banco de horas y el fraccionamiento—; una redefinición de la jerarquía de los convenios colectivos y un nuevo concepto de salario orientado a reducir litigios laborales.

El caso de los trabajadores no registrados

En contraste con el deterioro de los salarios formales, los ingresos de los trabajadores no registrados comenzaron a mostrar una evolución más alineada con la inflación. El último dato disponible, correspondiente a junio —con un rezago de cinco meses— indica que los salarios informales crecieron 1,7%, apenas por encima de la inflación de ese mes, que fue del 1,6%. Según Pastrana, este comportamiento responde a la mayor volatilidad y sensibilidad del salario no registrado, que suele ajustarse con mayor rapidez ante los cambios en el contexto inflacionario, aunque sin ofrecer estabilidad ni garantías a largo plazo.

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