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Reclamos por falta de higiene en el puesto de Gendarmería donde murió un efectivo

Orán atraviesa días de profunda tensión tras la confirmación del fallecimiento de un nuevo efectivo de Gendarmería Nacional, en un contexto marcado por la preocupación sanitaria en el norte provincial.

Familiares hicieron circular videos donde se ven ratas en el puesto 28 donde cumplía funciones el segundo gendarme muerto por hantavirus.

Se trata de Darío Jesús Molina, integrante del Escuadrón 20 “Orán”, quien murió luego de permanecer internado durante varios días en el Hospital San Vicente de Paul.

De acuerdo a la información oficial brindada por la fuerza, el deceso se produjo a causa de un síndrome febril agudo, mientras que los estudios realizados hasta el momento descartaron enfermedades tropicales propias de la zona.

El fallecimiento fue comunicado con pesar por las autoridades del escuadrón, que además informaron que Molina prestaba servicio en el Puesto 28.

La noticia generó una fuerte conmoción entre sus compañeros y en toda la comunidad, especialmente por tratarse del segundo caso reciente dentro de la fuerza en la región.

Antes, la muerte del joven gendarme Mauro Ponte, de 26 años, había encendido las alarmas sanitarias.

El efectivo falleció tras cursar un cuadro infeccioso grave que es investigado como posible hantavirus, aunque sin confirmación oficial hasta el momento.

Según trascendió, el cuadro clínico evolucionó rápidamente hacia una situación crítica, lo que coincide con la dinámica de esta enfermedad, que puede pasar de síntomas gripales a un compromiso respiratorio severo en pocas horas.

Incluso, fuentes periodísticas señalaron que otros efectivos habrían presentado síntomas similares e incluso algunos permanecieron internados, lo que incrementó la preocupación dentro de la fuerza y en la comunidad.

En ese contexto, desde la Municipalidad de Aguas Blancas expresaron su pesar por el fallecimiento de Molina y confirmaron que ya son dos los gendarmes fallecidos en circunstancias similares en un corto período.

“Esta pérdida no es solo un número más; es el reflejo del sacrificio y la vulnerabilidad a la que se exponen diariamente nuestros gendarmes y vecinos”, señalaron en un comunicado oficial.

Alerta sanitaria en una zona con casos confirmados.

La preocupación no es aislada

Datos oficiales del Ministerio de Salud Pública indican que en lo que va de 2026 ya se confirmaron casos de hantavirus en la provincia, concentrándose principalmente en el departamento Orán, que reúne la mayor cantidad de contagios.

Este escenario refuerza la hipótesis epidemiológica que se investiga en torno a los fallecimientos recientes y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.

El hantavirus es una enfermedad zoonótica transmitida por roedores silvestres a través de la inhalación de partículas contaminadas. Sus síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe -fiebre, dolores musculares, náuseas- pero puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome cardiopulmonar grave, con alta tasa de letalidad.

En la provincia, además, ya se habían registrado muertes por esta enfermedad en los últimos años, lo que llevó a reforzar los pedidos de prevención, especialmente en zonas rurales y de monte.

Recomendaciones y prevención

Ante este escenario, autoridades locales y sanitarias reiteraron medidas preventivas clave: ventilar ambientes cerrados antes de ingresar, evitar barrer en seco, mantener terrenos desmalezados, utilizar protección en tareas rurales y extremar la higiene en zonas de riesgo.

Reclamos por salud y condiciones laborales

En paralelo al impacto por la muerte de Molina, comenzaron a visibilizarse fuertes cuestionamientos al sistema de atención médica de las fuerzas de seguridad. Familiares de gendarmes denunciaron falencias en la cobertura de la obra social IOSFA, así como demoras en traslados y atención en casos críticos.

Allegados al gendarme Mauro Ponte también habían advertido sobre presuntas deficiencias en la asistencia médica y condiciones laborales complejas, lo que derivó en reclamos por mayor contención y mejores recursos para el personal desplegado en zonas de frontera. Señalan problemas en la atención sanitaria, bajos salarios y la falta de acompañamiento y total abandono a quienes trabajan en zonas desfavorables.

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