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Relevo y ruido en el Partido de la Victoria al asumir la presidencia “Koki” Juárez

La llegada de Jorgelina “Koki” Juárez a la presidencia del Partido de la Victoria en Salta, tras la renuncia de Franco Hernández Berni, no pasó inadvertida.

Aunque formalmente se trata de un relevo institucional —Juárez ocupaba la vicepresidencia del espacio— la decisión abrió una fuerte polémica dentro del peronismo salteño y encendió el debate en redes sociales, donde militantes y referentes expresaron sorpresa, críticas y dudas sobre el rumbo del partido. Puertas adentro del PV, la asunción fue leída por muchos como un movimiento inesperado. Militantes históricos cuestionaron que Juárez “no era la figura esperada” para encabezar la conducción y advirtieron que, si no logra reconstruir representatividad y liderazgo real, este cambio podría marcar el “principio del fin” de la fuerza en la provincia. Las críticas no apuntan solo a su llegada, sino también a la falta de un debate político previo que permita ordenar la transición y dar señales claras sobre el futuro del espacio.

La salida de Hernández Berni resulta en el puntapié de fuertes acomodamientos en el seno del espacio político.

Su decisión de alinearse políticamente con el gobernador Gustavo Sáenz durante las últimas elecciones profundizó las tensiones dentro del Partido de la Victoria, que quedó atravesado por discusiones sobre identidad, estrategia y autonomía dentro del amplio abanico del peronismo provincial. Ese movimiento debilitó vínculos internos y dejó al partido en una situación de fragilidad organizativa. En ese escenario, Juárez hereda una estructura partidaria fracturada, con una militancia desconfiada, que se pregunta cuál fue su recorrido político para alcanzar la presidencia y si está preparada para sostener el peso de la conducción en un momento crítico.

Más allá de lo que marcan los mecanismos internos, el desafío no es menor: ordenar la estructura, recomponer lazos, contener a los sectores disconformes y definir una estrategia clara de cara a los próximos procesos electorales. Desde distintos sectores del peronismo salteño observan con atención los primeros pasos de la nueva conducción. La incógnita central es si la asunción de Koki Juárez significará una verdadera renovación política o si se limitará a administrar una transición en un partido que, para muchos de sus propios militantes, atraviesa una crisis profunda de liderazgo y sentido político dentro del escenario provincial de Salta.

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