Salta se tiñó de azul: convocatoria masiva puso en el centro la inclusión del segmento TEA
La tarde del 2 de abril en Salta dejó una escena que excede cualquier descripción rápida: miles de personas ocupando el espacio público, caminando juntas, compartiendo actividades y, sobre todo, haciendo visible una realidad que muchas veces queda relegada a lo privado.
No fue solamente una conmemoración. Fue una demostración concreta de presencia social. La convocatoria, impulsada por Padres TEA Salta junto a Fundación TEAmo Cómo Sos, partió desde Mendoza y Santa Fe y avanzó hasta el Monumento a Güemes, en una jornada abierta, gratuita y pensada para toda la comunidad. Hubo juegos, espacios de orientación, gazebos de organizaciones y propuestas para distintas edades, en un esquema que buscó contemplar las necesidades específicas de las personas con autismo y sus familias.
El dato central fue la participación: más de 3.000 personas, 16 organizaciones vinculadas al TEA, profesionales, familias y vecinos. Una cifra que no solo habla de convocatoria, sino también de un cambio gradual en la percepción social. “Ver a más de 3000 personas acompañando fue profundamente emocionante. No fue solo una carrera: fue un abrazo colectivo, una señal clara de que la sociedad está entendiendo que la inclusión se construye entre todos”, expresó Luis González, referente de Padres TEA Salta, en diálogo con Nuevo Diario.
La masividad, en este caso, no operó como un número vacío.
En un contexto económico complejo, con tensiones crecientes en el ámbito de la discapacidad, la jornada adquirió un valor adicional. “Lo de ayer tuvo un valor enorme”, remarcó González, aludiendo a un escenario donde muchas familias enfrentan incertidumbre, demoras en prestaciones y dificultades para sostener tratamientos. Ese trasfondo fue explicitado también por la organización. “El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo no es solo una fecha simbólica. Es una jornada que nos atraviesa profundamente”, señalaron desde Padres TEA Salta. La afirmación no es retórica: apunta a una situación estructural en la que, mientras aumentan las necesidades, las respuestas estatales y del sistema de salud aparecen fragmentadas o insuficientes. Aun así, el eje de la jornada no se centró en la denuncia aislada, sino en la construcción colectiva. “Hoy no solo concientizamos: resistimos, acompañamos y construimos comunidad”, expresaron. La frase sintetiza una lógica que atraviesa al movimiento: visibilizar, pero también sostener redes.
En ese sentido, uno de los aspectos más cuidados fue la organización del evento. Desde semanas previas, se trabajó en la anticipación de las condiciones para los participantes con autismo, promoviendo herramientas como apoyos visuales, explicación previa de actividades y estructuración del tiempo. No es un detalle menor: convertir un entorno masivo en un espacio predecible puede marcar la diferencia entre participar o quedar afuera. “Nada de esto se logra solo.
Desde febrero hubo un trabajo conjunto con el Gobierno de la Provincia y la Municipalidad que permitió que ayer se viera una organización cuidada y pensada para las familias”, explicó González. Esa articulación institucional fue señalada como uno de los factores que permitió sostener la convocatoria en términos de accesibilidad. La jornada también funcionó como un punto de balance. “Lo más fuerte fue sentir que estos 14 años de lucha valieron la pena”, sostuvo el referente. La frase remite a un recorrido largo, construido desde la insistencia de familias y organizaciones que, durante años, instalaron el tema en la agenda pública.
Sin embargo, lejos de plantearse como un cierre, la mirada sigue puesta hacia adelante. “Esto no termina acá: todavía queda mucho por hacer”, advirtió González, en línea con un diagnóstico compartido por el sector. La inclusión, en este marco, no se agota en eventos o campañas, sino que requiere políticas sostenidas, acceso garantizado y cambios culturales más profundos. La escena final, con la ciudad teñida de azul y una participación transversal, dejó una imagen potente pero también una advertencia implícita: la visibilidad alcanzada no puede ser episódica. Porque, como remarcaron desde la organización, hablar de autismo es hablar de derechos, de inclusión real y de una sociedad que todavía está en proceso de aprendizaje.




