Satisfacción por la media sanción: “Nosotros la llamamos Ley Octorina”

La media sanción que el Senado provincial otorgó este jueves al proyecto de ley contra los crímenes de odio hacia mujeres, niñas y adolescentes de comunidades originarias tuvo un eco especial en quienes más de cerca acompañaron a Octorina Zamora, la lideresa wichí que denunció durante décadas las violaciones sexuales contra mujeres indígenas y que murió en 2022 sin ver concretada esta iniciativa.
Su hija, Tujuay Gea Zamora, dialogó con Nuevo Diario y expresó tanto la satisfacción como las deudas pendientes que aún persisten en el tratamiento legislativo de la problemática.
Un paso necesario, pero insuficiente
“Este proyecto de ley fue sometido durante muchos años a discusiones y análisis. Se hicieron modificaciones para llegar a esta media sanción, y esperamos que sea el inicio de debates más profundos sobre la necesidad de avanzar en lo reparatorio hacia las víctimas, que es algo que todavía no sucede”, señaló Gea.
En ese sentido, remarcó que la norma aprobada en Senadores tiene un fuerte componente de visibilización, prevención y formación, pero aún carece de herramientas efectivas para garantizar justicia y reparación. “Ojalá se sancione totalmente la ley y que se incorpore dentro de la Ley Micaela en Salta, para que los funcionarios tengan herramientas y formación. Que los informes anuales que prevé la ley sirvan para generar conciencia y discutir políticas públicas con datos reales”, apuntó.
La consulta a los pueblos, un punto clave
Para la hija de Zamora, uno de los mayores desafíos es que las comunidades indígenas sean parte activa en el proceso. “Durante muchos años se actuó supuestamente en favor de los pueblos originarios, pero sin una participación real de los verdaderos afectados. Las consultas suelen estar orientadas a instituciones que responden a intereses políticos, no a las mujeres indígenas que sufren estas violencias. Esta ley debería cambiar eso”, insistió.
La Ley Octorina, en Nación
Tujuay también recordó que a nivel nacional la senadora Nora Jiménez impulsa la Ley Octorina , que busca modificar la Ley 26.485 de Protección Integral para incorporar expresamente los crímenes de odio contra mujeres indígenas. “Ese proyecto es más avanzado porque establece sanciones jurídicas específicas. Aquí en Salta, la ley tiene una orientación más hacia la concientización. Ojalá en el futuro se avance hacia reformas del Código Penal que permitan condenas claras en estos casos”, sostuvo.
El peso de un nombre y un legado
Aunque el proyecto provincial no lleva el nombre de su madre, Gea aseguró que para su familia y las comunidades siempre será recordado como Ley Octorina. “No sé si alegría es la palabra adecuada, pero lo vivimos con mucho entusiasmo. Para nosotros siempre fue la Ley Octorina, porque ella misma participó en las discusiones sobre el término chineo y planteó la necesidad de nombrar las cosas como son: crímenes de odio. Mi mamá no llegó a ver el proyecto terminado, falleció estando internada, pero cada avance que se logre en este camino lleva su marca”, expresó con emoción. Finalmente, Gea dejó un mensaje claro: “El legado de mi madre está en que no se callen más estas violencias. Honrarla es seguir reclamando justicia y reparación. Esta ley es un paso, pero todavía falta mucho”.
La mujer wichí, como elegía que le dijeran a Octorina, puso en evidencia cómo el Estado invisibilizó durante décadas estos crímenes de odio, desoyendo las denuncias y dejando sin justicia a las víctimas. Con valentía y firmeza, fue esta mujer quien logró interpelar tanto a la sociedad criolla como a las instituciones, haciendo de su propia vida un instrumento de lucha y resistencia.
Ese legado hoy se vuelve insoslayable. Para las comunidades indígenas y para su propia familia, la “Ley Octorina” representa no solo un homenaje, sino también la continuidad de la causa que ella sostuvo hasta su último aliento: dar voz a quienes históricamente fueron silenciadas. Como expresó su hija, cada paso hacia la sanción definitiva de la ley es también un acto de memoria y justicia, porque recuerda que no es chineo, sino crímenes de odio lo que durante demasiado tiempo se intentó naturalizar en los territorios.