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Tierras wichí: Claudio Ferrari afirma que sus 144 hectáreas están fuera del relevamiento indígena

El conflicto por la tenencia de tierras en la zona de Misión Chaqueña, en el departamento General José de San Martín, sumó en las últimas horas un nuevo capítulo tras las declaraciones públicas del empresario agrícola Claudio Ferrari.

En diálogo con UVC Canal 10 de Embarcación, el empresario aseguró ser el titular registral de un predio de 144 hectáreas y sostuvo que su propiedad se encuentra fuera del Relevamiento Territorial Indígena realizado por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

Las declaraciones del empresario Claudio Ferrari se dieron en el marco del reclamo que viene sosteniendo la comunidad wichí de El Carboncito en Embarcación, y por el cual hubo detenidos la semana pasada, además de una serie de denuncias por parte de las comunidades, sobre “causas armadas”.

En ese marco, reclamó la intervención directa del Ministerio de Justicia y de organismos provinciales y nacionales para destrabar una situación que derivó en hechos de violencia a fines de diciembre.

Ferrari afirmó que el relevamiento territorial, realizado alrededor del año 2020, fue firmado por referentes comunitarios entre los que mencionó a Valducho Villafuerte y Leonardo Pantoja, y que en ese plano su terreno quedó expresamente excluido.

“Mis tierras están fuera del relevamiento que ellos mismos firmaron. Antes lo aceptaron y ahora salen con otra cosa. Acá están los papeles y quiero que esto llegue al ministro de Justicia”, expresó, al exhibir planos inscriptos y documentación dominial que, según indicó, acreditan su derecho de propiedad.

El empresario relató que el conflicto se agravó el 31 de diciembre pasado, cuando fue atacado mientras intentaba llevar mercadería a su finca. Según su testimonio, previamente había advertido a la policía sobre posibles incidentes y solicitado que se hiciera cumplir una medida judicial de no acercamiento.

Sin embargo, al llegar al lugar encontró a un grupo de personas cortando alambrados y postes, lo que derivó en una agresión física. Ferrari denunció haber recibido golpes con palos y un machetazo en la cabeza, lesiones por las que fue asistido en un hospital y que le demandaron más de veinte puntos de sutura entre la cabeza y una mano.

A raíz de esos hechos, indicó que por razones de seguridad no puede ingresar a su propiedad desde comienzos de enero y que la policía le exige coordinar cualquier ingreso. También cuestionó que las personas detenidas tras el ataque hayan recuperado la libertad por disposición de la Fiscalía, situación que, según dijo, incrementa su sensación de indefensión. “La violencia no es el método. Yo fui a mediación dos veces y ellos no se presentaron ni llevaron documentación”, sostuvo.

Ferrari explicó que adquirió las tierras de la familia Bangio, de Córdoba, mediante escritura pública, y que antes de la compra se verificó que el inmueble no estuviera alcanzado por el relevamiento indígena ni inhibido para la venta. Añadió que su proyecto es de carácter familiar, orientado al desarrollo ganadero, sin desmonte, y que incluso presentó informes ante la Secretaría de Medio Ambiente que certifican la inexistencia de desmontes en el predio.

El empresario también aseguró que, antes del conflicto, había alcanzado acuerdos laborales con integrantes de las comunidades cercanas para realizar tareas de alambrado y limpieza, y que unas 30 personas trabajaban en la finca. “No soy un magnate. Compré esta tierra para el futuro de mis hijos y para trabajarla legalmente”, afirmó.

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