Un gigante cordobés de la exportación de maní pidió su propia quiebra
Manisur S.A., con 90 empleados y contratos en 60 países, colapsó después de que un socio clave le retiró la materia prima comprometida y la dejó sin financiamiento ni actividad productiva.
Con 33 años de historia, la procesadora de maní Manisur S.A., radicada en Santa Eufemia, Córdoba, solicitó su propia quiebra ante la Justicia de La Carlota. La empresa declaró una situación de insolvencia que calificó como “definitiva e irremediable”, con un pasivo de $20.337 millones frente a un activo de $15.472 millones y una pérdida de $6.811 millones en su último balance.
No pudo pagar la cuarta cuota concursal
La compañía ya había superado una crisis previa mediante un acuerdo concursal homologado judicialmente, que cumplió hasta la cuota de 2025. Pero la acumulación de factores adversos durante el último ejercicio hizo imposible sostener ese esquema: no cuenta con recursos para afrontar el próximo vencimiento, previsto para el 10 de octubre.
Las ventas del período sumaron $11.413 millones, mientras que el costo de las mercaderías vendidas llegó a $16.890 millones, lo que arrojó un resultado bruto negativo de $5.476 millones.
El conflicto entre accionistas que detonó la crisis
El expediente judicial señala como causa inmediata el incumplimiento de El Socorro, firma vinculada a Nuttin —accionista de Manisur con el 27,71% del capital—. A principios de 2026 ambas partes habían acordado la entrega de unas 8.000 toneladas de maní para procesar y exportar, pero cuando llegó el momento del cumplimiento, ese volumen se destinó a compromisos propios de El Socorro.
La decisión dejó a Manisur sin materia prima, sin financiamiento y con contratos de exportación imposibles de honrar. Tampoco logró conseguir maní de terceros: productores del sector recibieron versiones de que Nuttin se había desvinculado de la firma, lo que generó desconfianza y bloqueó vías alternativas de abastecimiento.
Preocupación por los empleados y los activos
Sin actividad productiva ni financiamiento, la empresa dejó de pagar a proveedores y empleados. Ya dio por concluida la temporada de 65 trabajadores con reserva de puesto y redujo la jornada del resto del personal.
La situación golpea especialmente a Santa Eufemia, una localidad de unos 2.500 habitantes donde Manisur es la principal fuente de trabajo. La presentación judicial advierte además que la deuda con el servicio eléctrico podría derivar en un corte de suministro que desactivaría las cámaras de seguridad de la planta, dejando los bienes sin resguardo.
Antes de pedir la quiebra, la empresa intentó sin éxito sumar un nuevo inversor, conseguir financiamiento y operar a fasón. La asamblea de accionistas concluyó por unanimidad que no había alternativa viable distinta a iniciar el proceso judicial.
Fuente: Infobae


