Un hombre, denunciado por violencia de género, enfrentaría cargo por trata de personas
Una joven japonesa, de 23 años, denunció haber atravesado un verdadero calvario a manos de su pareja, un joven de la misma edad, en un grave caso de violencia de género que es investigado por la Justicia, y que de acuerdo a lo señalado por quien vive con la víctima y es su traductora, también estaría siendo investigado por una causa de trata de personas.
La joven recibe asistencia de la Fundación Volviendo a Casa y aguarda autorización judicial para poder regresar a Japón junto a su hijo.
Según señaló la intérprete a Nuevo Diario, la relación se inició en 2024, con Matías (denunciado), cuando llegan a Salta, donde reside la familia de él. Se casan, queda embarazada y nace su bebé en octubre pasado.
En la denuncia sostiene que aún embarazada, sufrió violencia.
La víctima aseguró que había solicitado protección, ya que aseguró sufrió reiterados episodios de violencia física y psicológica, además la dejaba encerrada y estaba a la merced de él por la barrera idiomática.
Detalló golpes de puño en el rostro y distintas partes del cuerpo, tirones de cabello y arrastres, además de robos de dinero y el uso indebido de su tarjeta de crédito. Uno de los mecanismos de control habría sido el aislamiento total de la víctima: el acusado le quitó el teléfono celular y aprovechó que no tenía familiares en la provincia. En la causa también se investiga la presunta participación de un familiar del denunciado, médico, quien habría eliminado registros de lesiones sufridas por la joven.
En una primera intervención judicial, pese a la denuncia, se resolvió que el acusado permaneciera en la vivienda que compartían, bajo una consigna personalizada, luego de que alegara que la joven padecía depresión post parto.
Finalmente, la víctima logró denunciar los hechos de secuestro y abuso, contando con el apoyo de la traductora.
Personal policial se presentó en el domicilio y la rescató con visibles lesiones en el rostro. Además, constataron que se encontraba oculta junto a su bebé en una de las habitaciones.
Pese a la gravedad del caso, el denunciado continúa en libertad y, según informaron, habría mantenido contacto con la víctima a pesar de las restricciones judiciales vigentes.
La traductora, destacó ante este medio, que ella siempre actuó “por razones humanitarias”, teniendo en cuenta que tanto en la policía como en ámbitos de la justicia le señalaron que carecían de presupuesto para peritos que pudieran comunicarse en la misma lengua que la víctima.
El calvario que sufrió la víctima va de la mano de hechos que se produjeron por más de seis meses y donde un menor aumentaba la vulnerabilidad de su madre.
Se pudo saber que en el medio de todo esto se mudaron una vez, la consigna le fue retirada en algunas oportunidades, y hasta la fecha sigue recibiendo amenazas del hombre.
La joven no puede regresar a Japón si el padre del bebé no firma una autorización, sobre la que se está trabajando.
En la última jornada de esta semana que finalizó, desde la fiscalía de trata de personas les comunicaron el inicio de una investigación en ese sentido lo que agravaría la situación de M.L.
Desde “Volviendo a Casa” piden revisar protocolos
La Fundación Volviendo a Casa está realizando gestiones dentro de la situación de la joven japonesa y su bebé.
Isabel Soria, titular de la institución señaló a Nuevo Diario que “este caso nos interpela profundamente, particularmente como sociedad y como organización que estamos comprometidos en la defensa de los derechos humanos, de erradicación real de la violencia basada en el género y en el poder”
Detalla Soria que la historia de esta mujer extranjera, situación de extrema vulnerabilidad, muestra que la violencia no es un hecho aislado sino una problemática estructural que exige respuestas urgentes y eficaces. “Me preocupa de manera especial que a pesar de la gravedad de los hechos que se denunciaron, las medidas de protección hayan sido insuficientes. que no se haya garantizado de forma inmediata que el agresor, salga del domicilio. Exponiendo a la víctima a un riesgo, aun mayor,” dijo.
Agrega la referente de la fundación que “esta falta de perspectiva, falta de protección refuerza la necesidad de revisar los protocolos que es lo que venimos pidiendo hace mucho tiempo”.
También hizo referencia a que faltaron actuaciones con perspectiva de género y de derechos humanos.
La falta de protección del niño por nacer-ya que la violencia se produjo, también cuando estaba embarazada-habla de una vulneración total de los derechos. “Como Presidenta de la Fundación, como nosotros reafirmamos nuestro compromiso de visibilizar estas situaciones, exigir respuestas institucionales adecuadas y acompañar a las víctimas, porque desde el momento en que ella me pide ayuda, en un correo electrónico, el peligro nunca disminuyó. Estamos hablando de que las mujeres denuncian y saben que se exponen a un mayor peligro”, finalizó.



