Una multitud despidió al Indio Solari en el Parque Domínico, en Avellaneda
Una marea de fanáticos llegó este domingo al microestadio municipal José María Gatica, en el Parque Domínico de Avellaneda, para despedir a Carlos Alberto “Indio” Solari, una de las figuras más decisivas del rock argentino.
La convocatoria superó todas las previsiones: la fila para ingresar al velatorio llegó a extenderse por más de 70 cuadras y alcanzó las inmediaciones del Puente Pueyrredón.
La despedida, prevista inicialmente para las 11, debió comenzar una hora antes por la enorme cantidad de personas que, desde temprano, e incluso desde la noche anterior, se acercaron al predio. Con banderas, remeras, flores, canciones y lágrimas, miles de seguidores transformaron el último adiós en una nueva “misa” ricotera, marcada por la emoción, la nostalgia y una fidelidad que atravesó generaciones.
En las inmediaciones del microestadio, la escena combinó dolor y celebración. No hubo silencio absoluto, sino cantos colectivos, abrazos, aplausos y relatos personales sobre el lugar que la obra del Indio ocupó en la vida de quienes viajaron desde distintos puntos del país para despedirlo. La figura del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado volvió a condensar, como tantas veces, una pertenencia que excede lo musical.
Entre quienes hicieron la fila hubo fanáticos de todas las edades. Algunos llegaron desde localidades bonaerenses como Chacabuco, Luján u Olavarría; otros lo hicieron desde distintos puntos del país. La mayoría compartía una misma certeza: no se trataba solo de despedir a un artista, sino de agradecer una obra que para muchos funcionó como refugio, lenguaje y compañía en momentos decisivos de sus vidas.
“Los Redondos son mi corazón, los escucho desde los 12 años”, expresó Florencia, una joven que viajó desde Chacabuco y logró ingresar entre las primeras personas al recinto donde se encontraba el féretro. Conmovida, relató que el paso frente al cajón fue breve, pero suficiente para quebrarla: “Dejé mi corazón ahí adentro, no se puede explicar”.
La familia del músico pidió que la despedida se desarrollara en un clima de respeto y cuidado colectivo. En un comunicado, remarcó que el velatorio continuaría “hasta que haga falta” para que nadie se quedara sin la posibilidad de darle el último adiós. También convocó a evitar provocaciones y a honrar la memoria del artista con paciencia, canciones y acompañamiento mutuo. “Caminaremos y seremos pacientes, mientras compartimos canciones, hasta llegar a su encuentro y expresarle lo que nos inspiró”, señalaron desde el entorno íntimo de Solari.
Más tarde, ante la continuidad de la convocatoria, la familia insistió en la necesidad de sostener la calma y afirmó que había lugar “para todos y todas los que quieran darle forma a su adiós”.
La jornada dejó imágenes potentes. Desde una mujer mayor que salió a saludar a los fanáticos con una remera de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota desde la puerta de un geriátrico de Avellaneda, hasta familias enteras que avanzaban lentamente en la fila con banderas y flores.
Lo que ocurrió este domingo en Avellaneda fue la expresión más masiva de un duelo colectivo: una multitud que caminó durante horas para quedar apenas unos segundos frente al féretro de quien convirtió la canción popular en una forma de identidad.



