Zigarán cuestionó a Bolivia y reclamó más recursos para el Plan Güemes en la frontera
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, criticó la situación fronteriza tras reunirse con autoridades bolivianas y cuestionó el funcionamiento actual del operativo de seguridad.
Adrián Zigarán realizó fuertes cuestionamientos sobre la situación en la frontera entre Argentina y Bolivia y sostuvo que las condiciones actuales afectan al Plan Güemes. Sus declaraciones surgieron luego de una reunión con autoridades del vecino país.
En diálogo con Radio Salta, el interventor afirmó que Bolivia no asume responsabilidades frente a lo que definió como una problemática vinculada al narcotráfico y al contrabando.
“Tenemos un vecino ingrato —es decir Bolivia— que no se hace cargo que tienen una economía sostenida por el narcotráfico”, sostuvo.
Además, Zigarán reclamó mayores recursos para las fuerzas de seguridad que trabajan en la zona. En particular, cuestionó la falta de vehículos para la Policía de Salta en Salvador Mazza y consideró insuficiente el equipamiento destinado al control fronterizo.
“Estamos en el epicentro del narcotráfico y nos mandaron una moto, cuando lo que nosotros necesitamos es un móvil, como mínimo”, afirmó el interventor, quien también reclamó mejoras logísticas al Gobierno provincial.
Un reclamo que ya había planteado en septiembre
El 17 de septiembre, Zigarán ya había cuestionado públicamente el funcionamiento del Plan Güemes y sostenido que el operativo había perdido parte de la dinámica que tenía durante su implementación inicial. En aquella oportunidad, también reclamó una mayor presencia del Gobierno nacional en la frontera norte.
Durante esa entrevista, el interventor respaldó además la posibilidad de avanzar con una ley de derribo para aeronaves consideradas hostiles y planteó que esa medida debía estar acompañada por radares, sistemas de alerta y mayor tecnología para detectar vuelos irregulares.
En ese contexto, también había presentado propuestas ante organismos nacionales para reforzar la vigilancia aérea en el NOA. Su planteo incluía un esquema progresivo de identificación e intercepción de aeronaves, con el uso de la fuerza como última instancia.
Reclamo por radares y mayor tecnología
Para el interventor, una eventual ley de derribo debería estar acompañada por una inversión en tecnología.
“Yo creo que no quedó nada, se desmanteló”, sostuvo al referirse al esquema de radarización que, según su visión, debería fortalecerse en la frontera norte.
En su propuesta presentada a Nación, solicitó precisamente ampliar el despliegue de radares para reducir las denominadas “zonas ciegas” y mejorar la detección de vuelos irregulares.
También planteó la necesidad de contar con aeronaves capaces de interceptar a avionetas de pequeño porte. Según explicó, una vez detectada una aeronave sospechosa debería activarse un protocolo gradual.
“Primero se trata de contactar por radio. Puede ser que sea un piloto que está extraviado, se le hacen señas”, explicó. Y agregó que el derribo debería quedar como “la última opción”.
El planteo de Zigarán coincide con la necesidad de fortalecer las capacidades de vigilancia del espacio aéreo, aunque la definición del marco legal y operativo corresponde al Estado nacional. El Gobierno también creó recientemente una mesa técnica para analizar la modernización y gestión del espacio aéreo argentino.
La situación en Aguas Blancas
Al referirse a la situación terrestre de la frontera, Zigarán sostuvo que el contrabando continúa siendo una problemática cotidiana y planteó que dentro de ese circuito también puede producirse el traslado de drogas.
En ese contexto, destacó la presencia permanente de Prefectura en Aguas Blancas y afirmó que la medida permitió reducir determinados hechos de inseguridad en la zona ribereña.
“Con la presencia de los prefectos se cortó ese delito, para nosotros es un alivio”, sostuvo.
Al mismo tiempo, reconoció que los controles generan tensiones con las personas que trasladan mercadería entre ambos países. Según explicó, la actividad forma parte de la economía cotidiana de una parte de la población fronteriza, aunque muchos de esos cruces se realizan por pasos no habilitados.
Zigarán también mencionó un reciente incidente en el que un efectivo de Gendarmería resultó herido durante un control entre Aguas Blancas y Orán. El interventor sostuvo que los controles sobre el contrabando continuarán siendo necesarios porque, según su planteo, pueden coexistir con otras formas de delito.


