Zigarán cuestionó a Monteoliva: “Vino a una reunión partidaria más que a un lanzamiento”

La reciente visita de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, a la provincia de Salta generó cuestionamientos.
En diálogo con Fenómeno Barrial, el interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, puso en duda el sentido institucional del encuentro.
“Me pareció que la ministra vino a hacer una reunión partidaria, más que hacer un lanzamiento del plan”, afirmó.
En ese sentido, Zigarán subrayó que ni él ni otros referentes locales fueron convocados, pese a estar directamente involucrados en la implementación de políticas de seguridad en frontera.
“No nos invitaron ni a mí ni al intendente de Orán (Baltasar Lara Gros), que es un gran anfitrión de todas las fuerzas ni a mí”, expresó.
El interventor fue más allá y planteó que el Gobierno nacional prioriza la construcción de imagen política por sobre la gestión efectiva, asegurand que el presunto lanzamiento fue “partidario”.
A ello, agregó: “Vino más que nada Monteoliva a hacerle una foto con (Emilia) Orozco. Esta gente de La Libertad Avanza necesita muchas fotos… falta acción, pero la fotito tiene que estar”.
Más allá de la crítica política, Zigarán también realizó un balance técnico del Plan Güemes, y remarcó que la presencia de fuerzas federales tuvo un impacto concreto en la reducción del delito en zonas críticas. Aproximadamente, el delito bajó el 90%.
Sin embargo, advirtió que ese efecto inicial no se sostuvo en el tiempo. Según explicó, la retirada progresiva de controles y personal generó un retroceso en la situación de seguridad:
“En la medida que fue pasando el tiempo se vino como desinflando lo que era el plan… ya no hay tanta presencia como antes”.
Zigarán planteó que, pese a los decomisos realizados, el volumen de droga incautada resulta marginal frente a la magnitud del problema regional.
“Se incautaron siete toneladas de cocaína… pero si ingresan doscientas, nos faltan ciento noventa y tres”, sostuvo.
Por último, resaltó que “el combate es desigual” por la diferencia de recursos con los que cuentan las fuerzas de seguridad y las organizaciones criminales:
“Tienen que plantar lucha contra tipos que manejan millones de dólares y un cabo de cualquiera de estas fuerzas no pasa los novecientos mil pesos (…). Vos lo tenés en su cabeza al tipo pensando que tiene que pagar el alquiler, que tiene la mujer, dos hijos, tampoco tienen obra social”.




