En El Galpón investigan el origen del escurrimiento y los cambios en canales
La localidad de El Galpón enfrenta una compleja situación hídrica luego de las crecidas registradas el 2 y el 22 de febrero, que dejaron cerca de 240 evacuados y daños en hasta el 80% de las viviendas en el primer evento, y alrededor del 40% del casco urbano en el segundo.
Aunque las lluvias cesaron, el agua continúa descendiendo desde campos ubicados al sur de la Ruta Nacional 16, lo que mantiene en alerta a autoridades y vecinos.
El intendente Federico Sacca aseguró que la localidad “es víctima de un sistema hídrico que nos supera” y explicó que el municipio solicitó a la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia un estudio integral de la cuenca que originó las inundaciones. “Es agua de lluvia que viene de kilómetros de distancia y El Galpón no puede pagar las consecuencias”, expresó el jefe comunal tras mantener reuniones con funcionarios y productores de la región.
En esa línea, el subsecretario provincial de Recursos Hídricos, Mauricio Romero Leal, sostuvo que el fenómeno no responde únicamente a precipitaciones locales. “Esto no es algo puntual de la lluvia. Es el escurrimiento de toda una zona que concentra su descarga en un punto focal como es El Galpón. Hoy no está lloviendo y el agua sigue llegando”, afirmó durante una recorrida por las áreas afectadas.
El recorrido del agua y los puntos críticos
Productores rurales de la zona aportaron datos técnicos sobre el trayecto del mayor volumen de agua durante la última crecida. El ingeniero y productor Leonardo Clérico indicó que la masa principal habría descendido desde la zona de Metán, particularmente desde la finca La Sachapera, a través de una corredera natural de gran magnitud que avanzó por distintos campos antes de ingresar al pueblo.
Según su descripción, el caudal atravesó varias propiedades rurales y debería haber sido derivado hacia el río Medina mediante estructuras históricas como el canal Ojo de Agua y un desagüe natural existente en su finca. Clérico sostuvo que esas obras habrían sido modificadas o eliminadas en sectores pertenecientes a otras propiedades, lo que habría impedido el drenaje normal y obligado al agua a continuar su curso hacia el casco urbano.
Posturas contrapuestas y reclamos del Consorcio de Riego
La situación también abrió un debate entre productores y el Consorcio de Recursos Hídricos local. Su presidente, el ingeniero Rodrigo Saavedra, afirmó que una de las principales dificultades radica en tomas particulares del canal vinculado a la finca de Clérico que, según dijo, permanecerían abiertas de manera permanente por falta de compuertas, permitiendo el ingreso sin control de agua que luego retorna hacia el pueblo.
“Es un brazo del río que entra sin control, da la vuelta y vuelve directo hacia la zona urbana”, explicó Saavedra, quien además mencionó una posible obstrucción en el cruce ferroviario que impediría el escurrimiento normal. El consorcio sostiene que viene solicitando intervenciones sobre ese punto desde hace tres años y que su corrección permitiría mitigar gran parte del problema.
Clérico rechazó esa versión y aseguró que existe una compuerta aliviadora, con décadas de antigüedad, que se encuentra en buen estado y permite regular el caudal cuando es necesario.





