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Salta, en 8M, marchó otra vez con reclamos por femicidios, desigualdad y políticas

Mujeres y disidencias volvieron a movilizarse este lunes por el centro de la capital salteña en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Temprano, y como sucede año a año, la jornada arrancó con una protesta en las puertas del Poder Judicial de Salta, y continuó con demandas contra la violencia de género, reclamos por desigualdades laborales y cuestionamientos al debilitamiento de políticas públicas.

Las calles del centro de la ciudad de Salta volvieron a ser escenario, ayer, de la movilización por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una jornada que cada año convoca a organizaciones feministas, colectivos de diversidad, trabajadoras y estudiantes para visibilizar las desigualdades de género que atraviesan la vida social, económica y política.

La convocatoria comenzó alrededor de las 17 en la Plaza 9 de Julio, desde donde la movilización recorrió distintas arterias con consignas vinculadas a la violencia de género, los derechos laborales, la situación económica y el acceso a la justicia. La jornada fue organizada por distintos espacios feministas y de diversidad que, días previos, realizaron asambleas para definir las consignas. Entre los reclamos centrales se destacó el pedido de justicia por el femicidio de Natalia Cruz, ocurrido recientemente en la localidad de Campo Quijano, un caso que volvió a poner en discusión el funcionamiento de los mecanismos de protección para mujeres en situación de violencia.

Una problemática estructural

Las movilizaciones del 8 de marzo se producen en un contexto donde los datos continúan mostrando la magnitud de la violencia por motivos de género en el país.

Durante los primeros dos meses de 2026 se registraron 43 víctimas fatales de violencia de género en Argentina, de acuerdo con el relevamiento del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, de La Casa del Encuentro.

El informe detalla que en ese período se registraron: 36 femicidios de mujeres y niñas; 1 transfemicidio; 6 femicidios vinculados. En total, 45 niñas y niños quedaron sin madre como consecuencia de estos crímenes.

Uno de los datos más persistentes de estos relevamientos vuelve a señalar que la violencia se produce mayoritariamente en el ámbito doméstico: el 60% de los femicidios ocurre dentro del hogar de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor, mientras que en el 62% de los casos los responsables son parejas o exparejas.

En el país, y según el informe anual del mismo observatorio, durante 2025 se registraron 262 víctimas de violencia de género en el país.

Casos que marcan la agenda provincial

En Salta, el reciente femicidio de Natalia Cruz, ocurrido en Campo Quijano, volvió a exponer las falencias de los sistemas de prevención. La mujer había denunciado previamente a su agresor y contaba –en teoría- con custodia policial al momento del crimen, una medida que debía garantizar su seguridad. En ese marco, se conocieron aristas que profundizan la problemática. Su muerte es la segunda por femicidio en su familia, luego de que su hermanastra fuera asesinada en 2017: no resulta un dato menor en una provincia donde la Emergencia por Violencia de Género cumplió una década que no fue precisamente ganada. A esto se suman otras historias que continúan abiertas en el territorio provincial y que lejos están de ser silenciados. Para organizaciones feministas locales, estos casos reflejan problemas estructurales en el acceso a la justicia, la prevención y la respuesta estatal.

En ese marco, desde la Asamblea Lesbotransfeminista, elaboraron un documento donde piden la renuncia de la subsecretaria de Géneros y Diversidad de la provincia, Julia Valencia Donat, a quien apuntaron por “falta de idoneidad y compromiso” con las causas que atraviesan mujeres y diversidades.

Desigualdades

Las demandas del 8M también estuvieron atravesadas por la situación económica y las desigualdades laborales, en un contexto de flexibilización laboral a partir de la recientemente promulgada Reforma Laboral, en donde las más afectadas serán mujeres y disidencias. Según un informe del Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta, la brecha de participación en el mercado laboral continúa siendo significativa: la tasa de actividad femenina alcanza el 48,6%, mientras que en los varones llega al 64,1%.  Las mujeres no solo participan menos del mercado de trabajo, sino que además lo hacen en condiciones más precarias.

Los datos muestran que:

la desocupación femenina alcanza el 7,4%, frente al 5,9% de los varones

la informalidad laboral afecta al 38% de las mujeres

Políticas públicas en debate

El contexto político también forma parte del debate actual en torno a las políticas de género. Organizaciones sociales y especialistas señalan que en los últimos meses se registró un retroceso en programas destinados a prevenir la violencia y reducir desigualdades, tanto a nivel nacional como provincial.

Entre las medidas más señaladas se encuentran la eliminación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, recortes en programas de asistencia a víctimas de violencia y la reducción de estructuras institucionales destinadas a estas problemáticas. De hecho, el único Ministerio de Mujeres y Diversidades se encuentra en la provincia de Buenos Aires, mientras que, en el resto del país, o bien desaparecieron o fueron bajadas de rango, como el caso de la ahora ex Secretaría de la Mujer de Salta, que devino en subsecretaría, con lo que implica la baja de rango:  algo que es considerado desde los sectores feministas como un debilitamiento institucional en materia de políticas públicas.

Contra periodistas

En el marco de esta jornada también se difundió un comunicado de la Red de Comunicadoras de Salta en repudio a un episodio de violencia verbal ocurrido durante la noche del 8 de marzo. Según denunciaron, la periodista Silvia Noviasky, fue increpada y hostigada por el comunicador Gustavo Vaccarella en una peña de la capital salteña.

De acuerdo con el relato difundido, la situación se produjo cuando la periodista se retiraba del lugar junto a su hija y se cruzó con el comunicador, quien habría comenzado a insultarla y a seguirla hasta la vía pública.

El hecho fue calificado como un episodio de violencia verbal e intimidación contra una trabajadora de prensa, y advirtió que se trata de una situación que se inscribe en un contexto más amplio de hostigamiento hacia mujeres periodistas.

El 8M continúa funcionando como una fecha que no solo recuerda la historia de las luchas de las mujeres trabajadoras, sino que también expone las tensiones sociales, económicas y políticas que atraviesan la vida cotidiana de mujeres y disidencias en el país, expone que ninguna vida debería convertirse en estadística.

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