Encuesta informa que hay más de 1,6 millones de argentinos sin empleo
Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la desocupación alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, el nivel más alto para un cierre de año desde la pandemia.
En términos concretos, esto implica que unas 230.000 personas más quedaron fuera del mercado laboral respecto de 2024. Pero el dato más incómodo no es el promedio nacional, sino lo que aparece cuando se mira el detalle: Argentina no tiene un solo problema de empleo, tiene varios, dependiendo del territorio.
El Gran Buenos Aires encabeza el ranking con una tasa del 8,6%, que se eleva al 9,5% si se observan solo los partidos del conurbano. En contraste, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires muestra un 4,8%, casi la mitad. Misma región, dos realidades. Nada sospechoso, claro. La región Pampeana aparece segunda en el podio con un 7,7% de desempleo.
Allí se concentran varios de los principales centros urbanos del país, y también algunos de los números más preocupantes: Gran La Plata y Mar del Plata alcanzan el 9,5%, San Nicolás-Villa Constitución el 9,4 %, mientras que el Gran Córdoba llega al 8,8% y Río Cuarto al 8,6%.
Las regiones con menos impacto
En el otro extremo, el NOA y la Patagonia muestran los niveles más bajos de desocupación. El Noroeste registró un 4,2%, con Santiago del Estero-La Banda marcando apenas un 0,6%, el número más bajo del país. Una cifra que suena a milagro estadístico o a mercado laboral en escala reducida, según cómo lo quieras mirar. La Patagonia, por su parte, promedió un 4,8%, aunque con fuertes contrastes internos: Río Gallegos llegó al 9,5%, mientras que Viedma-Carmen de Patagones cayó al 1,3 %. Cuyo también se ubicó por debajo de la media nacional con un 4,9%. Allí, el Gran Mendoza se destacó negativamente con un 6,7%, mientras que el Gran San Luis mostró apenas un 1,5%. En el Noreste, la tasa fue del 5,6%, con picos en Gran Resis-tencia (8,2%) y mínimos en Formosa (3,3%).
Más desempleo más desigualdad
El deterioro del empleo no fue uniforme. En la mayoría de los aglomerados urbanos la situación empeoró, pero hubo excepciones. De hecho, 14 de las 31 ciudades relevadas lograron reducir su tasa de desocupación. El problema es que, en su mayoría, se trata de centros urbanos pequeños, con bajo peso poblacional. Entre las mejoras más destacadas aparecen Jujuy-Palpalá (-1,7 puntos), Neuquén-Plottier (-1,6) y el Gran San Luis (-1,4%).
El único aglomerado grande que logró una leve mejora fue el Gran Santa Fe, con una caída marginal de 0,3 puntos. Del otro lado, el ranking de los que empeoraron tiene nombres más pesados. Corrientes registró el mayor salto: pasó del 1,9% al 6,1% en un año. También se destacan Río Gallegos y Río Cuarto, ambos con subas de 3,4 puntos. Y si se mide en cantidad de personas, el impacto se vuelve más crudo: los partidos del Gran Buenos Aires sumaron 97.000 nuevos desocupados, mientras que la Ciudad de Buenos Aires incorporó otros 18.000.
Un mercado laboral que se precariza
El problema no termina en la desocupación. Los datos muestran que el empleo también se volvió más frágil. La tasa de informalidad subió al 43%, mientras que el empleo formal retrocedió. La tasa de empleo cayó 0,7 puntos y la actividad creció, lo que en términos simples significa más gente buscando trabajo… y menos encontrándolo.
Además, el golpe fue particularmente fuerte entre los jóvenes: la desocupación en ese segmento creció más de 3 puntos porcentuales tanto en varones como en mujeres. A esto se suma un contexto económico adverso, con caída del poder adquisitivo, cierre de empresas y menor generación de empleo privado. El resultado es bastante lógico, aunque igual de incómodo: menos trabajo, más precariedad y un mercado que ya no logra absorber a quienes entran.




