Un violento robo sacudió al hogar de día “Angelina Beltres de Di Pauli”, en la localidad de La Merced, donde más de 80 adultos mayores reciben asistencia alimentaria y contención diaria.
El hecho fue descubierto en la mañana de ayer, cuando el personal arribó al edificio y encontró accesos dañados, dependencias completamente revueltas y una escena inesperada: un hombre dormía en el interior del lugar y fue posteriormente detenido.
De acuerdo a lo informado por la institución, los delincuentes sustrajeron una suma superior a los 120 mil pesos, dinero que había sido recaudado días atrás durante una actividad organizada por los propios concurrentes del hogar.
Además, se llevaron diversos elementos esenciales para el funcionamiento cotidiano del espacio. A raíz del ilícito, el servicio alimentario se vio afectado de manera directa.
Durante la jornada de este jueves, solo se pudo garantizar un menú reducido para los asistentes, consistente en plato principal y postre.
El hogar cumple un rol clave en la comunidad, brindando talleres, acompañamiento y prestaciones básicas a personas mayores, por lo que el impacto del robo repercute de lleno en su dinámica habitual.
Mientras el personal evaluaba los daños y comenzaba a reorganizar las instalaciones, hallaron en el sector de enfermería a uno de los presuntos autores del hecho, quien se encontraba durmiendo.
De inmediato se dio aviso a la Policía, que se hizo presente en el lugar y procedió a su aprehensión.
El procedimiento se llevó a cabo dentro del edificio y se extendió durante varias horas, en paralelo a las tareas de relevamiento para determinar el faltante total y el estado de cada sector, lo que también dificultó el normal desarrollo de las actividades previstas para los adultos mayores.
Lo robado
Además del dinero, el inventario marcó la falta de numerosos bienes que se usan todos los días en la cocina y en las actividades. El sitio Noticias del Valle de Lerma detalle que faltan cubiertos, distintos utensilios de cocina, una batidora semi industrial, productos de limpieza, alimentos como queso y fideos, y útiles escolares destinados a los talleres que se dictan para los adultos mayores.
Desde la institución señalaron que estas pérdidas no solo representan un golpe económico, sino que obligan a reorganizar la tarea cotidiana, porque los abuelos necesitan esos elementos para poder sostener el ritmo normal de actividades y comidas.




