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IPS admite fallas y busca frenar los cobros indebidos

En un encuentro ampliado de la Comisión de Salud Pública y Seguridad Social, el presidente del directorio del IPS, Martín Baccaro, confirmó que uno de los ejes de la gestión será ordenar el sistema prestacional y frenar los cobros indebidos, en paralelo a garantizar la continuidad de los servicios en toda la provincia.

El mensaje suena impecable. El problema es que la realidad viene siendo bastante menos prolija.

El llamado “plus” es, en términos simples, un cobro adicional que algunos profesionales de la salud exigen por fuera de lo que reconoce la obra social. Puede presentarse como “diferencial”, “gasto administrativo” o cualquier eufemismo creativo que el sistema haya normalizado. En la práctica, implica que el afiliado paga dos veces: una a través de sus aportes y otra en el consultorio.

Legalmente, estos cobros no deberían existir cuando la prestación está cubierta por convenio. Pero existen. Bastante.

El problema no es solo económico. También es estructural: expone la tensión entre los valores que paga la obra social y los honorarios que los profesionales consideran adecuados. Cuando esa brecha crece, el “plus” aparece como una solución informal y bastante injusta.

La promesa oficial: control y diálogo

Durante su exposición, Baccaro detalló que, a la fecha, no existen notificaciones de cortes de servicios y explicó que, si bien la situación financiera torna dificultosa la mejora de aranceles, se trabaja en soluciones para corregir el problema de los cobros indebidos. “Los recursos son escasos y la demanda es grande; debemos entender que es época de sacrificios, pero vamos a mejorar las cosas para los afiliados”, remarcó.

Dejó en claro que el IPS apunta a endurecer los controles sobre estos cobros indebidos, mientras intenta sostener el delicado equilibrio con los prestadores.

No es casual que haya puesto el foco en el diálogo con sectores clave como odontólogos, anestesiólogos y entidades médicas. Traducido: si los convenios no funcionan, el sistema se rompe. Y cuando se rompe, el costo siempre lo paga el afiliado

Otro punto que apareció en la reunión es la necesidad de federalizar la gestión. No es un capricho discursivo. En el interior de la provincia, el problema de los plus suele ser más frecuente y menos denunciado, en parte por la falta de opciones. Cuando hay un solo prestador, discutir un cobro indebido se vuelve un lujo que pocos pueden darse. Así de elegante funciona la desigualdad territorial.

Los senadores llevaron justamente esas quejas: dificultades en la atención diaria, diferencias en la cobertura y reclamos por prácticas que se repiten sin demasiadas consecuencias.

Un equilibrio inestable

Desde el Senado también se deslizó una lectura política y económica del problema. El IPS sigue siendo la obra social solidaria más grande de la provincia y, según se indicó, el déficit muestra señales de reducción. Pero eso no significa que el sistema esté saneado.

El gasto en áreas como farmacia sigue siendo alto, los márgenes son ajustados y cualquier intento de mejorar aranceles choca con la misma pared: no hay plata suficiente para todos. En ese contexto, los plus no son un accidente. Son el síntoma de un sistema que funciona en equilibrio precario.

Al finalizar el encuentro, el senador Pailler, en su carácter de presidente de la Comisión de Salud, destacó la experiencia de Baccaro. “Vemos que tiene un conocimiento profundo de la problemática de la obra social, así como de las vías para alcanzar las soluciones que esperan los afiliados y esperamos sostener este diálogo”, concluyó.

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