Salta

Metán vivió con emoción el tradicional Vía Crucis Gaucho en Viernes Santo

La comunidad de San José de Metán volvió a reunirse en una de sus expresiones más significativas de fe e identidad cultural con la realización del tradicional Vía Crucis Gaucho.

La jornada comenzó ayer con la concentración de fieles a las 15:30 frente a la Parroquia San José, desde donde partió el recorrido a las 16:30. A lo largo de las 14 estaciones, vecinos, artistas locales y fortines gauchos recrearon con profundo respeto y recogimiento el camino de Jesús hacia la cruz, en una puesta que combinó espiritualidad, tradición y participación comunitaria.

El trayecto incluyó distintos puntos emblemáticos de la ciudad, como la Unidad Carcelaria, el Hospital del Carmen, el Palacio Municipal y el Centro Cultural Gauffin, hasta llegar al Paseo La Estación, donde se desarrollaron las últimas estaciones y la representación central de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

El evento volvió a destacarse por su impronta única: los gauchos acompañaron cada estación con devoción, aportando una identidad profundamente ligada a las raíces del sur provincial. Las academias de danza locales, por su parte, coronaron la jornada con una emotiva interpretación artística que incluyó la tradicional “Zamba del Perdón”, generando uno de los momentos más conmovedores de la tarde.

Desde la organización resaltaron el compromiso de todos los sectores que hicieron posible la actividad, así como la masiva participación de vecinos, familias e instituciones.

“El pueblo no solo miró, caminó”, sintetizaron, al describir el clima de reflexión colectiva que atravesó toda la jornada.

Además, en paralelo al Vía Crucis, se llevó adelante la Feria de Pascuas en el Paseo La Estación, donde emprendedores y artesanos locales ofrecieron sus productos, sumando una propuesta que integró lo religioso con el encuentro comunitario y la economía local.

El Vía Crucis Gaucho se consolida año a año como una de las manifestaciones más representativas de la ciudad, no solo por su valor religioso, sino también por su capacidad de fortalecer el sentido de pertenencia y transmitir, generación tras generación, una forma propia de vivir la fe.

Volver al botón superior