Galíndez sobre la Ley de Vicuñas: “Pasamos de un cuidado prohibitivo a una conservación activa”
El diputado provincial Gastón Galíndez defendió el avance del proyecto de ley que actualiza el régimen de conservación de la vicuña en Salta y habilita su aprovechamiento sustentable mediante la esquila en silvestría, bajo la técnica ancestral del chaku.
“Se trató el proyecto de ley que actualiza la conservación y la protección de la vicuña, habilitando la esquila del animal silvestre, y la protección hasta aquí sí que funcionó”, manifestó Galíndez.
En ese sentido, subrayó que las políticas implementadas en las últimas décadas permitieron recuperar la especie.
“Tal es así que permitió el aumento de la población de vicuñas, y pasamos de una restricción, de un cuidado prohibitivo a una conservación activa con gran valor y aporte social”, afirmó.
Crecimiento de la especie y control comunitario
El proyecto se apoya en el crecimiento sostenido de la población de vicuñas en la provincia, que ya supera los 58 mil ejemplares. Para Galíndez, este dato refleja el éxito de las políticas de preservación: “De pasar a tener hoy ya más de 58 mil animales es muy, muy positivo”.
La iniciativa propone habilitar la esquila de animales vivos mediante el chaku, una práctica tradicional de las comunidades originarias de la Puna que permite capturar, esquilar y liberar a los ejemplares sin dañarlos.
Sobre este punto, el diputado destacó el rol clave de las comunidades locales:
“La esquila se realizará mediante esta técnica ancestral, que es el chacu, que permite a las poblaciones y a las comunidades originarias no solamente realizar la esquila cuidando, no estresar al animal, hacerlo en la época del año correspondiente”.
Además, explicó que este sistema también mejora el monitoreo de la especie:
“Permite también tener un control exhaustivo de esta población que, gracias a la protección que sí funcionó, permitió crecer la especie”.
Impacto productivo y social
El nuevo marco normativo busca transformar a la vicuña en un recurso estratégico para las economías regionales, especialmente en la Puna salteña. La fibra de este animal es una de las más valiosas del mundo, con alta demanda internacional, lo que abre oportunidades de desarrollo para las comunidades.
En esa línea, Galíndez defendió el sentido de la legislación: “Muchos preguntan, ¿y para qué sirven las leyes? Bueno, para esto, para el progreso”.
Y agregó:
“Quizás no el progreso en la voracidad o en la vertiginosidad que tiene la inteligencia artificial, pero sí sirve en los tiempos de los animales, que sirven para progresar, para cuidar, para conservar, para proteger una especie, y también para beneficio de las economías regionales”.


