Tensión y denunciasen el PRO salteño en la previa a las elecciones
A semanas de las elecciones internas previstas para el 21 de junio, el PRO de Salta atraviesa una fuerte crisis política y judicial. Dirigentes históricos denunciaron intentos de “copamiento” del partido por sectores vinculados a otro segmento político, posibles irregularidades en la presentación de listas y violaciones a la carta orgánica.
El conflicto se da, además, en medio de la reciente salida de la concejal Agustina Álvarez Eichele, quien cuestionó la pérdida de independencia del espacio.
La interna del PRO salteño ingresó en una fase de máxima tensión. A nueve años de la última elección partidaria y tras una larga intervención judicial y política, el proceso de normalización terminó derivando en denuncias de “cooptación”, acusaciones de fraude electoral y una guerra abierta entre sectores que disputan el control del partido amarillo en la provincia. En diálogo con Nuevo Diario, el histórico dirigente del PRO salteño, Alberto Castillo, advirtió que el partido atraviesa “una situación límite” y aseguró que incluso está en riesgo su personería jurídica por los años sin regularización institucional. “Hace dos o tres meses empezamos un proceso de normalización trabajando con la intervención. El PRO lleva nueve años sin llamar a elecciones y estaba al borde de perder la personería jurídica”, sostuvo. Según explicó, inicialmente se intentó construir una lista de unidad integrando a todos los sectores internos. Sin embargo, afirmó que un espacio liderado por “un expresidente del partido y exministro” intentó imponer nombres propios en la conducción partidaria. “Querían quedarse con presidente, vicepresidente y secretario general. Eso era una cachetada para el resto de los sectores”, lanzó.
Castillo fue todavía más allá y acusó a ese armado de responder políticamente al oficialismo provincial encabezado por Gustavo Sáenz. Según denunció, entre los integrantes de la nómina habría funcionarios del gobierno salteño, algo que consideró incompatible con la carta orgánica del PRO. “La carta orgánica es clarísima. Ningún funcionario de un gobierno con el que el PRO no tenga alianza aprobada puede integrar órganos partidarios. Eso está prohibido por el artículo 49 inciso D”, remarcó.
Ambiente caldeado
La acusación coincide con lo expresado por el economista y dirigente Rolando Carrizo, quien encabeza la lista “Unidad” dentro del proceso interno. Carrizo confirmó a Nuevo Diario que la elección interna quedó dividida entre dos sectores: su lista y “Unión Republicana”, encabezada por la concejal de Rosario de la Frontera, “Coco” Varela. Como vicepresidente de esa nómina aparece Kenji, funcionario del gobierno provincial. “El objetivo era vivir un día de democracia después de años de intervención. Intentamos construir una lista de consenso, pero del otro lado ya tenían una lista armada”, señaló Carrizo. El dirigente sostuvo que la otra lista “está directamente manejada desde el Grand Bourg”, en referencia a la sede del gobierno provincial.
“Cuando vimos quiénes integraban la lista, encontramos cinco o seis funcionarios cercanos a Gustavo Sáenz”, disparó. La disputa escaló aún más cuando desde el sector de Alberto Castillo denunciaron que algunas personas aparecieron integrando listas sin haber prestado consentimiento. “Nos encontramos con dirigentes que estaban trabajando con nosotros y aparecieron en la otra lista. Nos dijeron que nunca firmaron ni aceptaron cargos”, afirmó.
En ese marco, advirtió que podrían avanzar presentaciones ante la Justicia Federal Electoral por presunta falsificación de firmas o fraude electoral si la Junta Electoral partidaria no interviene. “Si no se toman medidas, será la Justicia la que determine si esas firmas son válidas o no”, aseguró. El trasfondo de la pelea excede lo estrictamente partidario.
Dentro del PRO existe un fuerte debate sobre el vínculo con el gobierno de Gustavo Sáenz y la posibilidad de que el oficialismo provincial avance en acuerdos electorales amplios aprovechando el nuevo esquema político salteño. Carrizo incluso vinculó el conflicto con la reciente reforma electoral provincial y cuestionó lo que definió como una estrategia de “cooptación” de partidos políticos. “Con esta ley buscan sumar partidos y estructuras para acumular votos. Nosotros queremos recuperar la identidad y la mística del PRO, no convertirnos en un sello más”, afirmó.
Nada librado al azar
La crisis interna también se produce pocos días después de la salida de la concejal capitalina Agustina Álvarez Eichele del PRO. La edil justificó públicamente su alejamiento señalando que el partido había dejado de actuar con independencia política en Salta. “Para mantener la coherencia con la que hice campaña decidí dejar ese espacio político”, sostuvo durante una sesión del Concejo Deliberante.
Aunque evitó profundizar sobre la interna partidaria, sus declaraciones fueron interpretadas dentro del PRO como otro síntoma de la fractura que atraviesa al espacio. Mientras tanto, la Junta Electoral partidaria y la intervención nacional quedaron en el centro de la escena. Ambos sectores aseguran confiar en que el proceso se resolverá institucionalmente, aunque el clima interno ya aparece completamente quebrado. Un partido que alguna vez gobernó el país ahora discute si puede siquiera ordenar su propia casa.



