Salta

Un sacerdote sobrevivió a un accidente en una camioneta metros y destacan el rol clave de una jaula antivuelco

El violento accidente que protagonizó el sacerdote Walter Medina en la Cuesta del Obispo generó conmoción en Salta y volvió a poner en debate la importancia de las medidas de seguridad en vehículos que circulan por caminos de montaña.

La camioneta en la que viajaba cayó más de 30 metros por un precipicio en uno de los sectores más peligrosos de la ruta provincial 33 y terminó completamente destruida.

Pese a la magnitud del siniestro, tanto el sacerdote como el acompañante sobrevivieron sin heridas de gravedad. Detrás de lo que muchos calificaron como un milagro, desde la empresa GVH Logística Minera señalaron que hubo un elemento determinante para evitar una tragedia: la jaula antivuelco instalada en el vehículo.

Luis Vacazur, referente de la firma, aseguró en diálogo con Salta Mining que “la jaula antivuelco salvó dos vidas”, al destacar el funcionamiento de la estructura de protección que equipaba la camioneta accidentada.

Las imágenes posteriores al hecho muestran la violencia del impacto. El vehículo quedó dado vuelta entre la vegetación y las piedras, con el frente completamente destruido, el parabrisas destrozado y gran parte de la estructura delantera colapsada. Sin embargo, en el interior todavía podía observarse intacta la estructura tubular metálica que protegía el habitáculo.

Accidentes en el sector minero

Según explicaron desde el sector minero, este tipo de sistemas está diseñado para absorber gran parte de la energía producida en vuelcos o impactos severos y evitar el aplastamiento del techo sobre los ocupantes. En accidentes de montaña, donde los vehículos pueden rodar varios metros por pendientes pronunciadas, la diferencia entre contar o no con esta protección puede resultar decisiva.

En la actividad minera, especialmente en provincias como Salta donde gran parte de las operaciones se desarrollan en la puna y en caminos sinuosos de altura, las jaulas antivuelco dejaron de ser un accesorio opcional para convertirse en una exigencia operativa cada vez más frecuente.

El accidente también reavivó el debate sobre las condiciones de circulación en rutas de montaña como la Cuesta del Obispo, un tramo turístico muy transitado pero que presenta curvas cerradas, pendientes pronunciadas y sectores de alto riesgo, particularmente durante jornadas de poca visibilidad o condiciones climáticas adversas.

Mientras continúa la recuperación de los ocupantes, desde distintos sectores vinculados a la seguridad vial y la minería remarcaron la necesidad de profundizar las medidas preventivas y el equipamiento de protección para quienes deben recorrer diariamente este tipo de caminos.

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