Cafayate busca ser la primera ciudad neuroprotegida y ya puede tratar ACV sin derivar a Salta
El Hospital de Cafayate se incorporó a la red provincial de teleACV y logró realizar la primera trombólisis a un paciente con accidente cerebrovascular sin necesidad de trasladarlo a la capital.
El avance requirió capacitación del personal, disponibilidad permanente del tomógrafo y conexión con especialistas del Hospital San Bernardo. Ahora buscan convertir a Cafayate en la primera “ciudad neuroprotegida” del país.
El Hospital de Cafayate dio un paso histórico en la atención de accidentes cerebrovasculares (ACV) al concretar la primera trombólisis a un paciente sin necesidad de derivarlo a Salta Capital.
El establecimiento logró integrarse a la red provincial de teleACV, lo que permite que las personas que sufran un ACV puedan recibir atención especializada en la propia ciudad.
El logro fue destacado por el Dr. Federico Boettcher, quien explicó que se trata del resultado de un proceso de trabajo conjunto entre el hospital, el Ministerio de Salud y el sector privado. Hace un año, la empresa a la que pertenece Boettcher firmó un convenio con la cartera sanitaria para colaborar en el fortalecimiento de la red de teleACV, especialmente en el interior provincial.
“Es un gran logro que ha tenido el equipo del hospital: poder haber trombolizado al primer paciente en la historia de Cafayate que tuvo un ACV y no fue necesario enviarlo a Salta.
Lo trataron acá y esas personas se están rehabilitando correctamente”, señaló.
Un avance en el aniversario del hospital
La incorporación a la red de teleACV se produjo en el marco de los 20 años del Hospital de Cafayate. Boettcher consideró que se trata de un acontecimiento especialmente significativo para la institución y para toda la comunidad.
“Vaya manera de llegar a los 20 años con un cambio que es de aquí en adelante y para siempre trascendente para todos los que están en Cafayate y todos los que estamos, aunque sea de paso”, sostuvo. La posibilidad de tratar un ACV en el propio hospital representa una diferencia fundamental debido a que este tipo de emergencias requiere actuar con rapidez. Según explicó el especialista, existe una ventana de aproximadamente cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas para aplicar el tratamiento trombolítico en los casos en que esté indicado. Para formar parte de la red provincial no solo fue necesario capacitar al personal que interviene directamente en la emergencia. También se realizó un entrenamiento general destinado al equipo médico para mejorar la capacidad de detección y respuesta ante un ACV. Otro requisito fundamental fue garantizar el funcionamiento del tomógrafo. El estudio permite determinar el tipo de accidente cerebrovascular y orientar la conducta médica.
A esto se suma la conexión mediante la red de teleACV con el Hospital San Bernardo.


