Salta

Salta ante una crisis silenciosa: 243 suicidios en un año

Salta registró durante 2025 un total de 243 muertes por suicidio, 64 más que las contabilizadas el año anterior, cuando habían sido 179. El incremento interanual alcanzó el 35,8% y llevó la tasa provincial de 12,9 a 17,4 casos por cada 100 mil habitantes mayores de cinco años, un indicador que ubicó a la provincia en el tercer lugar nacional, detrás de Entre Ríos y San Luis.

Las cifras surgen del Sistema Nacional de Información Criminal, dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, y exponen una problemática que exige ser abordada desde la salud pública, la educación, las instituciones y el acompañamiento comunitario.
En términos estadísticos, durante el último año relevado murió por suicidio aproximadamente una persona cada dos días en territorio salteño.


En diálogo con el periodista Héctor Alí para FM Pacífico, la presidenta del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de Salta, Gisela Pedersen, expresó su preocupación por el crecimiento de los casos y planteó la necesidad de evitar una lectura limitada a las cifras.

“Salta está entre las provincias cuya tasa, en relación con la población, nos indica que estamos ante una crisis. Pero no solamente en relación con el suicidio, sino también con otras problemáticas de salud mental”, señaló la profesional, quien remarcó que la situación forma parte de un escenario internacional, aunque adquiere características particulares en la Argentina debido a las dificultades económicas y sociales. Pedersen pidió no perder de vista que “esos números reflejan personas y familias”.

Una suba que revirtió dos años de descenso

Los registros muestran que Salta ya presentaba indicadores elevados en 2022, cuando se contabilizaron 209 muertes y una tasa de 15,8 casos cada 100 mil habitantes. La cantidad descendió a 184 en 2023 y a 179 en 2024, pero esa tendencia se revirtió de manera abrupta durante 2025, cuando los casos llegaron a 243.


Entre 2022 y 2025, la provincia acumuló 815 muertes por suicidio. La tasa salteña del último año quedó muy por encima del promedio nacional, situado en 11,8 casos por cada 100 mil habitantes. Desde 2023, además, el suicidio constituye la principal causa de muerte violenta a nivel nacional, por encima de los homicidios dolosos y de las muertes ocasionadas en siniestros viales, según el relevamiento elaborado a partir de los datos del SNIC.


El desglose departamental más reciente disponible corresponde a 2024 y señala a Cerrillos como el departamento con la tasa más elevada de Salta, por encima de 17,5 casos cada 100 mil habitantes. Le siguió Anta, mientras que Capital, General Güemes, Orán y San Martín se ubicaron en un rango de entre 9,9 y 13,6.
“No puede ser un parche ni una campaña política”


Para Pedersen, la gravedad del escenario requiere políticas públicas permanentes, articuladas entre los diferentes niveles del Estado y sostenidas más allá de las coyunturas electorales. “No podemos demorarnos. Tampoco tiene que ser un parche o algo relacionado con una campaña política, sino algo mucho más serio, trabajado en el tiempo: políticas públicas de prevención”, sostuvo. En ese sentido, afirmó que tanto el Estado nacional como los gobiernos provinciales y municipales tienen una responsabilidad central y “no pueden desamparar” a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.


La titular del Colegio también llamó a comprometer a la sociedad en su conjunto. Explicó que el acompañamiento no se limita a los profesionales de la salud mental y que una pregunta, una escucha atenta o la disposición para ayudar a buscar asistencia pueden convertirse en intervenciones fundamentales. “A lo mejor un compañero de trabajo me dice que no se siente bien. No necesito saber cuál es el problema para acompañarlo y preguntarle qué necesita. Quizás solamente necesita que lo escuche o que le proponga buscar un profesional o realizar una consulta médica”, ejemplificó. Pedersen extendió esa responsabilidad a las familias, especialmente frente a niños, adolescentes y jóvenes. Señaló que las dificultades económicas y las obligaciones cotidianas muchas veces absorben a los adultos, mientras que los hijos pueden estar necesitando un espacio para hablar acerca de sus emociones, vínculos o experiencias. “No alcanza con preguntar qué nota trajeron del colegio. También tenemos que preguntarles cómo están, cómo la pasaron, qué necesitan y si podemos ayudarlos”, expresó.


Consultada sobre la incidencia de la crisis económica, Pedersen reconoció que la pérdida de ingresos, la precariedad laboral y la incertidumbre pueden profundizar los padecimientos, pero advirtió que el suicidio es un fenómeno complejo y multicausal que no puede explicarse por una única razón.


Entre los factores que requieren mayor investigación mencionó los cuadros de ansiedad y depresión, el aislamiento, la ausencia de proyectos, el denominado vacío existencial y la presión ejercida por modelos sociales basados en el éxito, la fama, el poder y el consumo.


La titular del Colegio insistió en que una crisis puede ser abordada y que las personas que atravesaron intentos de suicidio pueden encontrar alternativas mediante el acompañamiento y un tratamiento adecuado. “Esa no es una solución. Hay posibilidades, se pueden buscar alternativas y, principalmente, un tratamiento o alguien que escuche. Cuando se realiza un trabajo terapéutico, hay salida, hay una vida y hay proyectos. Requiere tiempo, no es mágico, pero existen otras posibilidades”, enfatizó.


Finalmente, reclamó que las estadísticas sean tomadas como una advertencia para fortalecer los sistemas de prevención y asistencia

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