Ruta 51: empresas mineras avanzan con la obra de uno de los tramos más complejos de la Puna

Diego Pestaña, gerente general del Grupo AGV, explicó cómo se puso en marcha la intervención sobre el tramo entre Alto Chorrillos y Campo Amarillo. Sostuvo que el crecimiento de la actividad minera exige acelerar la infraestructura vial y planteó un nuevo esquema de participación privada.
Ante la expansión de la actividad minera en la Puna salteña, mejorar la infraestructura vial se volvió una necesidad. En ese contexto, el Grupo AGV confirmó que comenzará a trabajar en el tramo 3 de la Ruta Nacional 51, entre Alto Chorrillos y Campo Amarillo, considerado uno de los sectores más complejos del corredor minero, con un financiamiento que combina lo privado y lo estatal.
Diego Pestaña, gerente de la empresa, explicó en diálogo con Hora de Voces (FM Ya 91.3) cómo se llegó al acuerdo y cuál es el rol que asumieron las empresas privadas en una obra que forma parte de una ruta nacional.
En primer lugar, aclaró que existe una diferencia entre la obra de la Ruta 51 y el proyecto de participación público-privada que se analiza para la Ruta Provincial 27.
Según explicó, la Ruta 51 ya contaba con una obra adjudicada desde 2012. La empresa que tenía a su cargo los trabajos abandonó el proyecto y, si la obra volvía a licitación desde cero, su reactivación podía demorar varios años.
Ante ese escenario, se buscó una alternativa para evitar que el proyecto volviera al punto de partida. Allí ingresó el Grupo AGV para asumir la continuidad de los trabajos con acompañamiento del Gobierno provincial y articulación con Nación.
“Más que tanto hablar, de qué manera podemos colaborar y podemos participar para que esta obra se haga y no quede en el abandono y pasen 20 años más”, sostuvo el empresario.
Alto Chorrillos-Campo Amarillo, el tramo más complejo
La Ruta Nacional 51 está dividida en cinco tramos dentro del corredor que conecta Salta con la Puna y, a futuro, con el Paso de Sico. Actualmente se ejecuta el tramo 2, entre Mina Poma y Chorrillos.
Pestaña destacó que tanto el tramo 2 como el 3, que une Chorrillos con Campo Amarillo, son particularmente complejos por las características geográficas de la Puna.
Todavía resta avanzar con el tramo 1, entre San Antonio de los Cobres y Mina Poma. Según explicó, esa obra atraviesa actualmente una situación judicial.
Los tramos 4 y 5, entre Campo Amarillo y Cauchari y entre Cauchari y Sico, también se encuentran dentro de la planificación. El empresario señaló que la Provincia trabaja en la búsqueda de financiamiento internacional para poder ejecutarlos.
“Ejecutándose los cinco tramos de la Ruta 51 ya estaría conectado Salta con Paso de Sico”, destacó.
Uno de los principales argumentos para acelerar las obras es el fuerte incremento del tránsito pesado. Pestaña aseguró que la situación de los caminos de la Puna “sigue muy complicada” y que los problemas que años atrás ya generaban preocupación continúan presentes.
Además, explicó que parte del transporte minero debe realizar actualmente recorridos más extensos para evitar determinados sectores de la Ruta 51.
El crecimiento de la actividad también incrementó la cantidad de camiones y equipos que circulan por la zona.
“Hoy hay tres proyectos de litio nuevos que se agregaron”, señaló Pestaña. A eso sumó las expectativas por otros proyectos de litio, cobre, plata y oro que podrían avanzar hacia nuevas etapas de construcción o producción.
Por eso, advirtió que el tránsito que actualmente parece elevado podría crecer todavía más.
“Para eso hace falta tener rutas adecuadas porque, si no, los riesgos aumentan y el cuello de botella de la producción va a estar en los caminos”, sostuvo.
La situación no impacta solamente en la seguridad vial, sino que también tiene consecuencias económicas: el estado de los caminos incrementa los costos de logística de las empresas que trabajan en la Puna.
Según relató, los vehículos que realizan de manera permanente el recorrido sufren daños y requieren reparaciones frecuentes.
“Los que suben y bajan a la Puna permanentemente se pasan con los camiones y los equipos parados, reparando los elásticos, ejes. Se destruye todo”, describió.
Por eso, consideró que una mejora en las rutas permitiría reducir tiempos, aumentar la seguridad y bajar los costos de transporte.
Ruta 27: una nueva propuesta de participación privada
Además de la Ruta 51, el sector privado trabaja en una propuesta para avanzar sobre 38,5 kilómetros de la Ruta Provincial 27, entre Cauchari y Salar de Pocitos.
A diferencia de la Ruta 51, en este caso se analiza directamente un esquema de participación público-privada.
La propuesta contempla que la Provincia ceda el tramo para su explotación mediante un sistema de peaje. Las empresas mineras, en tanto, aportarían el financiamiento necesario para ejecutar la pavimentación.
Pestaña aclaró que la Provincia no aportaría fondos para la construcción. Su aporte sería la cesión del tramo bajo el esquema de peaje.
La idea es que el costo del peaje no recaiga sobre los habitantes de la Puna que utilizan las rutas para actividades particulares, sino que estaría orientado principalmente al tránsito comercial.
“Corresponde a los privados hacerse cargo de estas obras”
En este contexto, Pestaña planteó una discusión más amplia sobre el nuevo esquema de infraestructura en el país. El empresario consideró que el Gobierno nacional fue claro al señalar que no aportaría fondos para determinadas obras públicas, a la vez que se realizaron medidas de reducción de presión impositiva y beneficios para las inversiones, bajo el RIGI.
Ante esa realidad, consideró que también debe haber más responsabilidad empresarial y que el sector no puede limitarse a la infraestructura del Estado. Por el contrario, sostuvo que es necesario la participación privada en las soluciones que se requieren para la mejora de la actividad.
“No es para quedarse criticando y lamentándose por las obras que no se hacen”, señaló.
Sumado a ello, destacó que si bien la construcción de rutas es importante, también es fundamental pensar en el mantenimiento de las mismas. En ese sentido, consideró que el financiamiento de las obras debe contemplar también el mantenimiento posterior.
En ese esquema, defendió la utilización de peajes como una herramienta para garantizar los recursos necesarios. “Esa inversión tiene que ser de la mano de los que la usan”, planteó.
Para Pestaña, la discusión sobre las rutas dejó de ser un tema exclusivamente vial y pasó a vincularse con la de que Salta pueda aprovechar el crecimiento de la minería.
Si la infraestructura no acompaña ese proceso, advirtió, la logística puede convertirse en una limitación para la producción.

