Donald Trump ordenó cerrar el Centro Kennedy tras otro revés judicial por el cambio de nombre
El mandatario condicionó las obras de remodelación en el Centro Kennedy y tras no poder cambiar su nombre ordenó cerrarlo. Por otro lado, el Congreso estadounidense ya había destinado u$s257 millones para su renovación.
El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, uno de los principales espacios culturales de Estados Unidos, cerró este miércoles su edificio principal por decisión de la junta directiva controlada por Donald Trump, luego de que la Justicia volviera a impedir que el nombre del mandatario fuera colocado en su fachada.
Durante la mañana se instalaron vallas alrededor del complejo, ubicado a orillas del río Potomac, mientras el personal de seguridad bloqueó el ingreso del público. La junta había aprobado la clausura casi por unanimidad un día antes, con el argumento de que existen problemas estructurales que obligan a realizar reparaciones de manera inmediata.
Sin embargo, el cierre profundizó la polémica debido a que se produjo pocas horas después de que el juez federal Christopher Cooper rechazara un nuevo intento de incorporar el nombre de Trump al edificio. El presidente advirtió que las obras no comenzarán mientras la Justicia mantenga esa prohibición.
“El proceso de reconstrucción no puede comenzar hasta que el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia se pronuncie sobre el nombre aprobado por la junta”, sostuvo Trump en su cuenta de Truth Social. Además, anticipó que, si el fallo vuelve a ser adverso y no es revertido por la Corte Suprema, la renovación directamente no se realizará.
El Congreso estadounidense ya destinó u$s257 millones para las refacciones del complejo, afectado por décadas de mantenimiento postergado. Trump también aseguró que reunió otros u$s17 millones para el fondo patrimonial de la institución.
La disputa por el nombre del Centro Kennedy
El conflicto comenzó después del regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025. El republicano reemplazó a gran parte de la conducción del Centro Kennedy, desplazó a sus antiguas autoridades y se convirtió en presidente de su junta directiva.
Desde entonces criticó la programación del complejo por considerarla demasiado “woke” y promovió una reorientación de su oferta cultural. Los cambios provocaron renuncias, cancelaciones de artistas y una fuerte caída en la venta de entradas.
La nueva administración llegó a colocar el nombre de Trump sobre la fachada del edificio. No obstante, Cooper ordenó retirarlo al considerar que la denominación del centro está establecida por una ley federal y solo puede ser modificada por el Congreso.
En agosto, la junta buscó una fórmula alternativa y aprobó una inscripción que presentaba al complejo como “restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump”. También propuso rebautizar la plaza ubicada frente al edificio y sumar una referencia al fondo de donaciones creado para financiar su recuperación.
El juez bloqueó todas esas iniciativas y sostuvo que las autoridades no pueden instalar homenajes a Trump ni a ninguna otra persona sin la aprobación del Poder Legislativo. Según el magistrado, la resolución impulsada por la junta contradice tanto una orden judicial previa como la legislación que convirtió al edificio en un memorial dedicado exclusivamente a John F. Kennedy.
Fuente: Infobae


