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Trabajadoras sexuales trans denunciaron reiterados ataques y hostigamiento en los bosques de Palermo

Julieta Miranda aseguró que las agresiones contra mujeres trans que ejercen la prostitución en esa zona de Buenos Aires no son un hecho aislado. Al menos seis trabajadoras resultaron lesionadas durante el último ataque y prevén formalizar una denuncia ante la Justicia.

El violento ataque contra trabajadoras sexuales trans ocurrido en los bosques de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires, volvió a poner en evidencia una problemática de hostigamiento que, según las propias víctimas, se repite desde hace tiempo en esa zona.

Julieta Miranda, mujer trans y trabajadora sexual del lugar, relató que las agresiones no comenzaron con el episodio registrado el último domingo. En declaraciones a Radio Con Vos, aseguró que tanto ella como otras compañeras sufrieron insultos, amenazas y situaciones de acoso por parte de grupos de jóvenes que circulan por el sector.

Miranda explicó que los episodios comenzaron a intensificarse durante el año pasado. Entre las situaciones que describió mencionó jóvenes que circulaban en bicicleta a gran velocidad para tocar a las trabajadoras o que se acercaban para intimidarlas y robarles.

También señaló que los grupos suelen ser numerosos y que, en ocasiones, las trabajadoras deben apartarse para evitar ser atropelladas o agredidas.

La trabajadora anticipó que acompañará a sus compañeras a formalizar la denuncia ante la Justicia. Además, convocó a otras integrantes del colectivo para que las víctimas no tengan que atravesar solas el proceso judicial.

Denuncian una escalada de violencia y discriminación

Miranda consideró que las agresiones no pueden explicarse únicamente por la identidad de género de las víctimas, sino también por su condición de trabajadoras sexuales, que las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad.

“Esto viene gestándose, se viene organizando para atacarnos. No solo por ser trans, sino también por ser trabajadoras sexuales”, afirmó.

En ese sentido, cuestionó que las mujeres deban soportar insultos y provocaciones para evitar que las agresiones escalen. Según explicó, cuando responden a los hostigamientos, los atacantes utilizan esa reacción como justificación para ejercer violencia.

“Tienen derechos sobre nuestros cuerpos. Es tremendo”, denunció.

También señaló que en el último tiempo aparecieron grupos de jóvenes que se presentan como influencers y que concurren a los bosques de Palermo para filmar y registrar las actividades de las trabajadoras sexuales.

Según su relato, algunos graban sus voces sin autorización y buscan generar contenido a partir de situaciones de confrontación. Miranda sostuvo que estos episodios se volvieron más frecuentes y advirtió sobre un cambio en el trato hacia las personas trans.

La investigación judicial

El episodio más reciente ocurrió durante la madrugada del domingo en las inmediaciones de la avenida de los Ombúes y Andrés Bello, cerca del Lago de Regatas.

De acuerdo con los registros difundidos en redes sociales, un grupo de aproximadamente 50 adolescentes atacó a trabajadoras sexuales trans. En las imágenes se observa que utilizaron conos de tránsito, cubiertas de bicicletas y hasta un árbol arrancado de raíz.

Los videos fueron publicados por algunos de los presuntos protagonistas y acompañados por expresiones transfóbicas.

Durante el enfrentamiento, las trabajadoras respondieron a las agresiones y un adolescente de 14 años, oriundo de Berazategui, recibió un golpe con una linga de bicicleta en la cabeza. El joven fue trasladado por el SAME al Hospital Fernández, donde recibió atención por un corte superficial y un traumatismo craneoencefálico considerado leve.

A raíz de las lesiones del adolescente, la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires inició una investigación de oficio.

La causa podría contemplar el agravante por odio de género, mientras se avanza en la identificación de las personas que participaron del ataque.

Mientras tanto, las trabajadoras sexuales reclaman que se investiguen las agresiones y que se reconozca que la violencia denunciada no constituye un episodio aislado, sino una situación de hostigamiento que afecta sus condiciones de vida y de trabajo.

Fuente: Infobae

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