Cacique wichí reclama al IPPIS por el abandono que sufre su hijo internado
Alejandro Barbier, cacique wichí de la comunidad Nueva Esperanza, ubicada en Santa Victoria Este, permanece desde hace una semana en la ciudad de Salta acompañando a su hijo de tres años, quien se encuentra internado en el Hospital Materno Infantil debido a problemas renales.
El niño ya fue intervenido quirúrgicamente de uno de sus riñones y este jueves deberá regresar al quirófano para ser operado del otro.
Mientras atraviesa una situación familiar difícil y cargada de incertidumbre, Barbier denunció que no recibió asistencia de los organismos provinciales ni de los representantes políticos de su departamento pese a haberla solicitado.
Actualmente se encuentra alojado en el albergue del Instituto Provincial de los Pueblos Indígenas de Salta (IPPIS), pero aseguró que debe afrontar por sus propios medios los gastos necesarios para permanecer junto a su hijo.
“Estamos alojados acá, en el albergue del IPPIS, y aun así no hay asistencia. Yo ya no tengo nada, no tengo plata. Mi familia me está mandando lo que puede, pero los funcionarios que tenemos no están”, expresó y alertó sobre la situación de extrema vulnerabilidad por la que atraviesa su familia.
Un viaje de más de 500 kilómetros y ninguna respuesta
La familia llegó desde Santa Victoria Este, localidad del departamento Rivadavia situada a más de 500 kilómetros de la capital salteña. Barbier explicó que no es el único que atraviesa esta situación, sino que en el albergue también permanecen otras personas procedentes del mismo municipio que acompañan a familiares derivados por problemas de salud.
“Venimos de lejos y tiene que haber alguien que nos acompañe. Para eso elegimos a nuestros representantes, para que exista gente que nos atienda cuando llegamos a Salta. Sin embargo, estamos acá y nos manejamos como podemos”, sostuvo, mientras remarcó la ausencia de autoridades del IPPIS como intermediarios con las autoridades.
Asimismo, Barbier cuestionó especialmente el desconocimiento de este tipo de situaciones por parte de los legisladores provinciales y de las autoridades municipales del departamento Rivadavia, entre quienes existen representantes pertenecientes a pueblos originarios. Según explicó, intentó comunicarse con ellos, pero no obtuvo respuesta.
“Tengo dos diputados que son originarios y un intendente que también es originario, pero están muy ausentes. Uno trata de llamarlos y no atienden. Nadie viene a preguntar qué necesitamos”, lamentó.
“La gente termina asistiendo a la gente”
Barbier señaló que, ante la falta de acompañamiento institucional, son vecinos y organizaciones solidarias quienes terminan acercando pañales, ropa, calzado y otros elementos a las familias indígenas que permanecen en la capital por razones médicas.
“¿Sabe quién asiste últimamente? La gente de Salta, personas que no tienen cargos. Gente de buen corazón que lleva donaciones, pañales, ropita o zapatillas. Ese debería ser el trabajo de quienes tienen la responsabilidad de acompañarnos”, remarcó.
Su reclamo no se limita a una ayuda económica inmediata. También exige la existencia de un mecanismo permanente de recepción, seguimiento y acompañamiento para los pacientes indígenas derivados desde territorios alejados, especialmente cuando deben permanecer durante varios días o semanas en la capital.
“Yo necesito ayuda porque tengo que quedarme hasta que mi hijo se recupere bien. Ya no tengo nada, pero voy a seguir hasta lo último. Solo pido que comprendan la situación y nos ayuden”, manifestó.
“Tenemos vocales y tenemos un presidente, pero la gente que llega a Salta necesita que alguien se acerque, pregunte qué necesita y la acompañe. Eso no está ocurriendo”, insistió.
Detrás del reclamo aparece una realidad conocida por numerosas familias del norte provincial: recorrer cientos de kilómetros para acceder a una atención médica de mayor complejidad y, una vez en la capital, enfrentar la internación, los gastos cotidianos y la distancia de sus comunidades prácticamente en soledad.
En ese contexto, Barbier no pide un privilegio, sino que las instituciones creadas para representar y proteger los derechos de los pueblos originarios cumplan efectivamente esa función.


