Desde el IELDE analizan el impacto económico de la siniestralidad vial en Salta
Un análisis realizado por el Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE) volvió a poner en agenda una de las problemáticas más graves que atraviesa la provincia: la siniestralidad vial.
El estudio, presentado por la economista Carla Arévalo en el marco del espacio “Económica al Día” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Salta, advierte sobre el fuerte impacto social, sanitario y económico que generan los accidentes de tránsito en Salta.
Según detalló Arévalo, durante 2025 se registraron 140 muertes por siniestros viales en la provincia, una cifra que refleja la magnitud del problema y que posiciona a este tipo de hechos como la principal causa de muerte entre jóvenes varones de entre 15 y 34 años.
La especialista explicó que el trabajo desarrollado por el IELDE buscó no solo medir el impacto humano de los accidentes, sino también estimar sus consecuencias económicas sobre el sistema de salud pública. En ese sentido, indicó que más de 3 mil víctimas de siniestros viales son atendidas cada año en el Hospital San Bernardo.
A partir de datos comparativos con otro estudio realizado en el Hospital Padilla de Tucumán, el equipo estimó que las atenciones médicas derivadas de accidentes de tránsito representan costos superiores a los 3 millones de pesos, contemplando únicamente las prestaciones iniciales y básicas. La cifra no incluye tratamientos de alta complejidad, cirugías, prótesis ni procesos de rehabilitación posteriores.
“Tiene un costo alto que supera o ronda entre el 10 y el 12 por ciento del presupuesto destinado para el Hospital San Bernardo”, señaló Arévalo, quien remarcó que la problemática excede el plano de la seguridad vial y se transforma en un fuerte condicionante para el sistema sanitario provincial.
Causas de la siniestralidad
El análisis también aborda las múltiples causas que influyen en la elevada siniestralidad. Entre ellas, la economista mencionó el deterioro de rutas y calles, la falta de señalización e iluminación adecuada y la necesidad de sostener inversiones públicas en infraestructura vial.
Sin embargo, aclaró que también existen factores vinculados directamente al comportamiento de los conductores, como el consumo de alcohol al volante o la falta de experiencia y destreza para manejar. “Ahí también podemos hablar de cuáles son las condiciones para tener una licencia de conducir”, planteó.
Arévalo sostuvo que uno de los principales desafíos es la falta de información sistematizada y detallada sobre las causas concretas de los accidentes. Explicó que el estudio se elaboró a partir de datos secundarios y que no tuvieron acceso directo a estadísticas de organismos como la Policía Vial u otras instituciones que intervienen en los controles y relevamientos.
“La causa puede variar de una esquina a otra de la ciudad”, advirtió, al insistir en la necesidad de avanzar hacia diagnósticos más precisos y localizados. En esa línea, consideró fundamental implementar monitoreos permanentes y evaluaciones específicas sobre las intervenciones urbanas y viales que se realizan para reducir riesgos.


