El Papa León XIV llegó a Uruguay y pronunció fuertes mensajes de contenido social
En el inicio de su gira sudamericana, el Papa fue recibido por el presidente Yamandú Orsi y pronunció un discurso de profundo contenido social, en el que reclamó garantizar el acceso universal a la salud, advirtió sobre los problemas de salud mental y cuestionó que el desarrollo tecnológico convierta a los trabajadores en piezas prescindibles.
También recordó el legado de Francisco, defendió el cuidado ambiental y destacó la responsabilidad de los gobiernos frente a las desigualdades. El domingo llegará a la Argentina, donde visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján. El papa León XIV inició este viernes 6 de noviembre su primera gira apostólica por Sudamérica con una visita a Uruguay, donde fue recibido por el presidente Yamandú Orsi y ofreció un discurso que trascendió lo estrictamente religioso para abordar algunos de los principales desafíos sociales, económicos y políticos de la región. La defensa de la salud pública, la dignidad del trabajo, el impacto de la inteligencia artificial, la protección de las infancias y el cuidado ambiental ocuparon un lugar central en sus primeras intervenciones. El Sumo Pontífice arribó al Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Montevideo, procedente de Roma, donde fue recibido por las autoridades nacionales y representantes de la Iglesia católica. Posteriormente, se trasladó hacia la Plaza Independencia para participar de la ceremonia oficial de bienvenida y dirigirse a las autoridades, al cuerpo diplomático y a la sociedad civil. Durante la recepción, Orsi destacó la historia democrática y la diversidad política de Uruguay, al que presentó como parte de una región que, pese a sus conflictos históricos, mantiene una tradición de convivencia pacífica entre sus países. También reivindicó la posibilidad de transformar las diferencias ideológicas en espacios de diálogo y construcción colectiva. El encuentro marcó el inicio de una visita histórica para Uruguay, que no recibía a un pontífice desde los viajes de Juan Pablo II en 1987 y 1988.
Un reclamo por la salud pública y el acceso a tratamientos
Uno de los momentos más significativos del discurso de León XIV estuvo vinculado con el derecho a la salud, especialmente después de haber atravesado recientemente una intervención quirúrgica por un cáncer de pulmón. El Papa hizo referencia a su experiencia personal con la enfermedad y agradeció los cuidados médicos recibidos, pero utilizó esa situación para plantear una preocupación más amplia: las desigualdades que enfrentan millones de personas para acceder a diagnósticos oportunos, tratamientos y asistencia sanitaria. “La atención sanitaria debe estar al alcance de cada persona independientemente de sus recursos”, reclamó el Pontífice, al advertir que las condiciones económicas no deberían convertirse en un impedimento para recibir atención médica. En ese marco, también se refirió a las personas con discapacidad, a quienes atraviesan enfermedades prolongadas y a quienes sufren situaciones de exclusión, pobreza o pérdida de autonomía, remarcando la responsabilidad colectiva de garantizar condiciones de vida digna. El planteo adquiere especial relevancia en América Latina, donde las desigualdades económicas y territoriales condicionan las posibilidades de acceder a prestaciones sanitarias y sistemas de protección social.
Salud mental y suicidio
La salud mental también ocupó un espacio destacado en su primer discurso político en Uruguay, país que presenta una de las tasas de suicidio más elevadas de América Latina. León XIV se refirió a la soledad, la angustia y la pérdida de esperanza como situaciones que pueden afectar profundamente la vida de las personas, y destacó la importancia de construir redes de acompañamiento que permitan enfrentar el sufrimiento emocional. “Nadie debería llegar a sentirse extraño”, sostuvo, al subrayar que la asistencia sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad deben actuar de manera complementaria.
Una advertencia sobre la
inteligencia artificial
Otro de los ejes de mayor actualidad fue el avance de la inteligencia artificial y sus consecuencias sobre el mundo laboral. León XIV reconoció las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para ampliar capacidades, facilitar tareas y generar oportunidades, pero advirtió que su desarrollo no puede producirse a costa de la dignidad de las personas que trabajan. En ese sentido, cuestionó los modelos de organización productiva que subordinan el valor humano a criterios exclusivamente económicos y recordó que el trabajo debe estar al servicio del desarrollo integral de las personas. Su mensaje introdujo una discusión que atraviesa a gobiernos, empresas y organizaciones laborales de todo el mundo: cómo incorporar las nuevas tecnologías sin profundizar las desigualdades, deteriorar las condiciones laborales o desplazar a trabajadores sin alternativas de protección. El Pontífice también vinculó esta preocupación con la educación, al señalar que la formación de niños y jóvenes debe ofrecer herramientas para participar activamente en la sociedad y acceder a oportunidades de desarrollo personal y laboral.
Durante su intervención, León XIV recordó al papa Francisco y retomó uno de los principales ejes de su pensamiento social: la obligación de preservar los recursos naturales y garantizar condiciones de vida dignas para las generaciones futuras.


