Este domingo 21 de junio, el PRO de Salta irá a elecciones internas para definir quién presidirá el partido en la provincia, en una disputa que marcará el cierre de más de seis años de intervención y abrirá una nueva etapa institucional para una fuerza que busca recuperar presencia política y territorial.
La elección no se limita a una simple renovación de autoridades. En el fondo, lo que estará en juego es quién tendrá la legitimidad para encabezar la reconstrucción de un espacio que llega a esta instancia atravesado por años de retroceso, pérdida de protagonismo y una crisis interna que terminó judicializando lo que la propia dirigencia no logró resolver por la vía política. En ese escenario competirán dos listas.
Por un lado, Unión Republicana, encabezada por la concejal de Rosario de la Frontera Cocó Varela, quien aparece como una de las dirigentes que sostuvo una construcción territorial en el interior provincial. Desde su sector destacan que organizó el PRO en su ciudad, impulsó equipos de trabajo, promovió la participación de jóvenes y logró consolidar presencia electoral en un distrito donde el partido no tenía una estructura fuerte.
Del otro lado se presenta la lista Unidad, que lleva como candidato al economista Rolando Carrizo. Su postulación aparece como la alternativa interna frente a Varela, aunque el armado llega a la elección con cuestionamientos de sectores opositores dentro del propio partido, que señalan dificultades para completar representación en algunos espacios y departamentos.
Entre las observaciones que circulan en la interna se menciona la ausencia de candidatos a asambleístas por Capital, la falta de miembros en la juventud partidaria, la no cobertura total de suplencias previstas por la Carta Orgánica y la baja de quien iba a representar al departamento San Martín. Para los sectores críticos, esas situaciones abren un interrogante sobre la capacidad de conducción de una lista que se presenta bajo el nombre de “Unidad”.
Mientras tanto, la candidatura de Cocó Varela sumó en los últimos días respaldos políticos de peso. Uno de ellos fue el del exministro nacional Guillermo Dietrich, dirigente cercano al expresidente Mauricio Macri, cuyo acompañamiento fue leído dentro del PRO salteño como una señal política hacia una construcción surgida desde el territorio y no únicamente desde los acuerdos dirigenciales. La interna, por eso, parece expresar algo más profundo que una disputa por cargos partidarios. Después de años de intervención, el PRO salteño deberá resolver si apuesta por una conducción con base territorial y experiencia electoral en el interior, o si opta por un armado que plantea la unidad como consigna, pero llega a la elección en medio de cuestionamientos sobre su propia conformación.
Este domingo, además, se proclamarán los asambleístas que integran las listas correspondientes, en el marco del proceso de normalización partidaria. La elección será, en los hechos, una prueba para medir no solo fuerzas internas, sino también la capacidad del PRO de Salta para dejar atrás una etapa marcada por la parálisis institucional y volver a proyectarse como actor político provincial.
La reconstrucción de una fuerza política, después de años de crisis, no depende únicamente de discursos de renovación. También exige organización, representación real y coherencia entre lo que se promete puertas afuera y lo que se logra ordenar puertas adentro.



