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Investigadores alertan sobre un “cientificidio” y más de 20 premios Nobel firmaron una carta en apoyo al reclamo

La comunidad científica argentina se movilizó el miércoles a nivel federal para reclamar por el recorte del presupuesto destinado al sector. Investigadores alertaron sobre un “cientificidio” y describieron una situación crítica que, advierten, tendrá consecuencias irreversibles para el sistema científico-tecnológico del país.

Según el biólogo molecular Alberto Kornblihtt, el Gobierno no solo no llamó a nuevos subsidios para investigación, sino que tampoco ejecutó los que ya habían sido aprobados. “Es una política directamente de destrucción, de ninguneo y de descalificación”, afirmó.

Salarios por debajo de la pobreza y proyectos paralizados

El inmunólogo Jorge Geffner describió la magnitud del deterioro. Según explicó, los salarios en el CONICET se depreciaron entre un 38% y un 45% desde el cambio de gobierno. Además, entre el 70% y el 80% de las líneas clásicas de financiamiento quedaron prácticamente paralizadas.

Por su parte, el divulgador científico Diego Golombek aportó datos precisos. “El nivel de financiamiento de la ciencia es uno de los más bajos de la historia. De acuerdo con la ley, deberíamos acercarnos al 1% del PBI hacia 2030. En este momento está entre 0,13% y 0,14%”, afirmó. Un becario de investigación percibe poco más de un millón de pesos y un investigador con posdoctorado ronda el millón ochocientos mil.

Una carta abierta con firmas internacionales

El reclamo fue amplificado por una carta abierta impulsada por Kornblihtt y dirigida al presidente Javier Milei y al jefe de Gabinete, Diego Santilli. El documento, con más de 2.500 firmas, contó con el respaldo de más de 20 premios Nobel internacionales, entre ellos Paul Nurse, presidente de la Royal Society de Londres.

La carta detalló que la inversión en Ciencia y Técnica cayó al 0,14% del PBI y enumeró consecuencias como la pérdida de casi 8 puestos de trabajo por día desde diciembre de 2023 y la disolución del Instituto Nacional del Cáncer, del INASE, del INA y del INMET.

El éxodo que preocupa hacia adelante

Golombek advirtió que hay un éxodo importante de jóvenes que dejan el sistema científico, ya sea emigrando, dedicándose a otras actividades o buscando varios trabajos para sobrevivir. “Revertir esta situación requerirá mucho tiempo, recursos, el regreso de investigadores y la reconstrucción de equipos de trabajo que se están desintegrando”, señaló.

Por lo tanto, los investigadores sostienen que el deterioro ya no afecta solo a los trabajadores del sector, sino a la continuidad misma de una estructura que sostiene investigación, desarrollo y políticas públicas.

Fuente: Infobae

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