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La Iglesia advirtió que la pobreza ya golpea a la clase media

Desde la Conferencia Episcopal alertaron que cada vez más familias que antes colaboraban con Cáritas ahora recurren a la asistencia para pagar alquileres, medicamentos y servicios. Reclamaron una mirada centrada en el bien común y mayor compromiso frente al deterioro social.

La Iglesia volvió a encender una señal de alerta por el avance de la crisis económica en el país y advirtió que la pobreza ya no impacta únicamente en los sectores históricamente más vulnerables, sino que también comenzó a golpear con fuerza a familias de clase media que hasta hace poco podían sostenerse con ingresos propios.

Desde la Conferencia Episcopal Argentina señalaron que en distintas parroquias y centros comunitarios se registra un aumento sostenido de personas que recurren a Cáritas para cubrir gastos básicos, como alquileres, medicamentos, servicios y alimentos.

“Antes nos ayudaba gente en Cáritas que ahora son también gente que nos viene a pedir”, expresaron desde la conducción eclesiástica, al graficar el cambio de escenario que se observa en distintos puntos del país.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, sostuvo en declaraciones a Radio Rivadavia que la Iglesia viene observando con preocupación el empeoramiento de las condiciones de vida de familias que hasta hace poco no formaban parte de los circuitos tradicionales de asistencia social.

Una pobreza que empieza a alcanzar a sectores que antes colaboraban

Según plantean desde el Episcopado, el fenómeno revela una transformación preocupante: personas que antes aportaban a campañas solidarias o acompañaban el trabajo de Cáritas hoy se acercan a pedir ayuda para llegar a fin de mes.

La demanda, indicaron, crece en barrios, parroquias y espacios comunitarios, donde la asistencia ya no se concentra solamente en alimentos, sino también en gastos indispensables para la vida cotidiana. El pago de un alquiler, la compra de medicamentos o la cobertura de servicios básicos se convirtieron en necesidades cada vez más frecuentes.

Para la Iglesia, este escenario muestra que la crisis económica está perforando capas sociales que durante años lograron mantenerse al margen de la pobreza estructural, pero que hoy enfrentan ingresos deteriorados, aumentos persistentes y menor capacidad de respuesta.

El reclamo por el bien común

La conducción episcopal también reafirmó su postura frente al impacto social del actual modelo económico y defendió una mirada centrada en la persona humana y en el bien común. “La centralidad de la persona nos parece fundamental en todos los diálogos”, afirmó Colombo. En la misma línea, advirtió que “las personas tienen que crecer y progresar, claro que sí, pero no a costa de nadie”.

El mensaje apunta a instalar una discusión que va más allá de los indicadores económicos: qué costo social está dispuesta a tolerar una sociedad cuando las medidas de ajuste impactan directamente en las condiciones de vida de los sectores populares y medios.

Desde la Iglesia remarcaron que el progreso económico no puede construirse sobre la pérdida de derechos básicos ni sobre el deterioro de quienes ya no logran sostener consumos esenciales.

En ese marco, desde el Episcopado también remarcaron que la Iglesia mantendrá una presencia activa en el debate público y defendieron su autonomía frente a todos los espacios políticos. “La libertad de la Iglesia para expresarse y ejercer su mirada social la vamos a defender”, señalaron desde la conducción eclesiástica.

Además, anticiparon que continuarán fortaleciendo el trabajo territorial de Cáritas Argentina y de otras organizaciones comunitarias ante el incremento de la demanda social en distintos barrios y provincias del país.

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