Lo que no se ve del femicidio de El Tipal: la herida insanable que queda en tres niños
Detrás de cada caso de violencia extrema hay historias que no siempre ocupan el centro de la escena. Tras el femicidio ocurrido el 4 de agosto de 2023 en El Tipal, la atención judicial se concentró en determinar responsabilidades penales.
Pero hay otra dimensión, menos visible y profundamente dolorosa: la de los tres hijos de la víctima, cuyas vidas quedaron marcadas de manera irreversible.
Tenían 13, 9 y 4 años cuando todo cambió. De un día para otro, perdieron a su madre —su principal figura de cuidado— y vieron cómo su padre, señalado como el autor del crimen, dejaba de ser un sostén para convertirse en el origen de una herida imposible de cerrar.
Desde entonces, su historia se define por una palabra que resuena con fuerza en los ámbitos judiciales y sociales: vulnerabilidad.
La Asesora de Incapaces N°9, Martha Bustos, fue quien asumió la tarea de representar sus intereses en el proceso. Pero su intervención fue más allá de lo jurídico.
La magistrada intervino en el juicio, que culminó el jueves con la condena al acusado, en los términos del artículo 103 del Código Civil y Comercial de la Nación, que regula la actuación del Ministerio Público respecto a personas menores de edad. Actuó en representación de los niños, de acuerdo al artículo 2 de la ley 7328 (ley orgánica del Ministerio Público) con el objetivo de darles voz y en el marco de la ley 27372, de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos.
Describió que sus tres asistidos, especialmente el mayor, fueron víctimas de una manipulación emocional por parte de su padre, quien “los objetivó y los usó como instrumento” en contra de la madre. “Me corresponde ponerles voz a estos niños, garantizar que sus derechos sean reconocidos y que el Tribunal tome en cuenta el daño irreversible que han sufrido”, manifestó la Asesora de Incapaces en sus alegatos.
Aseguró además que el padre “condenó a sus hijos a una infancia marcada por dolor, vacío y estigma”.
“Sus proyectos de vida sufrieron una ruptura total. El Tribunal debe considerar que perdieron su hogar, su centro de vida y estabilidad, que tuvieron que cambiar de referentes afectivos y se vieron obligados a reconstruir sus vidas con apenas 4, 9 y 13 años”, indicó.
“Hoy estos niños sufren una doble orfandad. No solo perdieron a su mamá. Que el culpable de eso sea el padre agrava el trauma” y hace que el proceso de duelo sea aún más complejo, explicó.
“La violencia filoparental dejó a mis asistidos en estado de extrema vulnerabilidad, lo que implica un impacto emocional y psicológico, pero también un estigma”, agregó.
Para la Asesora, “el daño no terminó con el hecho, porque ese hecho se va a repetir para ellos en cada cumpleaños, Día de la Madre y acto escolar” en el que recuerden que la víctima no está.
“El daño no es único, es permanente y se va a reiterar constantemente a lo largo de sus vidas”, insistió.
Bustos aseguró que los niños “tienen derecho a la verdad, a la justicia y a no cargar con el peso del silencio ni la impunidad. Cada medida del Tribunal va a tener impacto en su presente y futuro”.
“Si bien la justicia no le devolverá a su madre, sí puede honrar su memoria y asegurar que sus hijos crecerán sabiendo que la verdad fue defendida”, mencionó.
“No se trata sólo de resolver en términos penales sino de reparación y protección estatal para estos niños. La víctima no tiene voz, pero sí la tienen sus hijos y este Tribunal tiene la oportunidad de enviar un mensaje claro: que la violencia de género no será tolerada, que cada femicido debe encontrar justicia y que los hijos de las víctimas no quedarán desamparados”, sostuvo.
“Honrar la infancia”
“La Convención de los Derechos del Niño obliga a mirar este caso con los ojos de los hijos porque ellos no son meros espectadores, son víctimas invisibles de un hecho totalmente visible. Son víctimas de este hecho con impacto profundo duradero y permanente en sus vidas”, agregó Martha Bustos.
Expresó que “hacer justicia en este caso no es sólo aplicar la ley sino honrar la infancia que todos tuvimos y que a ellos les fue arrebatada”.
La Asesora de Incapaces 9 pidió que se ordene la prohibición de contacto entre el acusado y sus asistidos y que se inscriba en el Registro Civil la privación de su responsabilidad parental.
También requirió librar oficios a ANSES para que se les otorgue a los tres de manera retroactiva el beneficio de la denominada “Ley Brisa”, que establece un apoyo económico para los niños, niñas y adolescentes que quedaron sin madre como consecuencia de un femicidio.
También adhirió al pedido de reparación económica por daño material y moral que efectuó la Fiscalía.

