Mesa del Agua de San Carlos: “No tenemos resuelto el problema del agua y la quieren poner en riesgo”
La referente de la Mesa del Agua de San Carlos, Mónica Jiménez, cuestionó la posibilidad de reactivar la explotación de uranio y advirtió sobre el impacto que podría tener sobre los recursos hídricos, la salud y las economías regionales.
En diálogo con Hora de Voces (FM Ya 91.3), Jiménez recordó que, por el momento, no existe un proyecto aprobado, sino una declaración impulsada en el Senado provincial que expresa interés en reactivar la actividad uranífera.
La referente explicó que la noticia tomó por sorpresa a los vecinos de San Carlos y a las organizaciones que desde hace más de una década reclaman soluciones por la falta de agua potable.
“Nos sorprendió a toda la comunidad, especialmente a quienes formamos parte de la Asamblea por el Agua Sana de San Carlos, San Lucas y El Barrial“, expresó.
Jiménez recordó que la organización nació hace más de 12 años para exigir respuestas a un problema histórico.
“Nosotros tenemos nuestra agua que no es apta para consumo humano. Tiene arsénico y boro por encima de los valores máximos establecidos por la Organización Mundial de la Salud. En 2014 fue declarada no apta para consumo humano por el Ente Regulador de la Provincia”, afirmó.
Además, señaló que, pese a algunos avances, la situación aún no fue resuelta.
“La contaminación del uranio es una de las más graves”
Jiménez explicó que, tras conocerse la iniciativa, la Mesa del Agua organizó una jornada informativa junto a especialistas para analizar las consecuencias de una eventual explotación. Allí, se remarcó que la contaminación de uranio que es una de las más graves de toda la minería en el mundo.
También mencionó que la antigua mina Don Otto mantiene un importante pasivo ambiental de 500 toneladas de desechos sumamente tóxicos que contaminan tierra, agua y aire.
En ese sentido, explicó que uno de los principales riesgos es la liberación de radón durante la extracción del mineral.
“Cuando se extrae el uranio se libera un gas que se llama radón, que es altamente tóxico y radiactivo. Se dispersa hasta mil kilómetros a la redonda y aumenta las posibilidades de padecer cáncer en la población cercana”, manifestó.
La referente cuestionó la idea de que la distancia pueda proteger a las comunidades cercanas.
“Quienes piensen que porque la mina está metida en el cerro no les va a pasar nada, están equivocados. San Carlos está a 31 kilómetros y Salta Capital a unos 100 kilómetros de la mina”, afirmó.
Según explicó, la preocupación también alcanza a otras localidades de los Valles Calchaquíes, como Animaná, Cafayate, Cachi e incluso vecinos de la Quebrada de las conchas.
Jiménez consideró que uno de los principales impactos estaría relacionado con el consumo de agua que requiere la actividad minera.
“Nuestra región es semidesértica. En un buen año llueven unos 150 milímetros; en otros apenas 80 o 90. La reposición del agua es muy baja”, explicó.
Además, recordó que Salta mantiene vigente la emergencia hídrica desde 2020, y para la minería, la utilización del agua “es incalculable”.
La dirigente también advirtió que una eventual explotación podría afectar otras actividades productivas.
“La minería impacta negativamente sobre toda la producción de los Valles Calchaquíes: la vitivinicultura, el pimentón, la cebolla, la ganadería y también el turismo”, expresó.
A su entender, el desarrollo de la actividad pondría en riesgo la identidad productiva de la región.
Finalmente, adelantó que las organizaciones ambientales continuarán realizando actividades para informar a la comunidad y seguir de cerca cualquier avance relacionado con la posible reactivación de la explotación de uranio en la zona de Don Otto.


