Obras sociales adeudan $2.000 millones al Hospital Oñativia
La decisión del Hospital San Bernardo de restringir la atención programada a pacientes con determinadas obras sociales por una deuda millonaria abrió el debate sobre la crítica situación financiera que atraviesan los hospitales públicos de autogestión de Salta.
En ese contexto, el gerente del Hospital Arturo Oñativia, Marcelo Nallar, confirmó que el nosocomio también enfrenta un fuerte nivel de desfinanciamiento por la falta de pago de obras sociales, PAMI y otras prestadoras, aunque aclaró que, por la complejidad de los servicios que brinda y su carácter de hospital público, no suspenderá la atención. En diálogo con el programa N y N de FM Aries, Nallar explicó que el problema no es nuevo y aseguró que viene denunciándolo desde hace más de una década. “Estamos frente a un problema grave de desfinanciación de los hospitales públicos por parte de las obras sociales sindicales”, afirmó. El gerente detalló que el presupuesto que reciben los hospitales de autogestión está calculado para atender a la población sin cobertura médica, pero en la práctica terminan asistiendo a un porcentaje mucho mayor de pacientes con obra social cuyos tratamientos luego no son abonados por las prestadoras. “Es como preparar comida para 50 personas y que aparezcan 80. Los hospitales públicos no van a quebrar porque el Estado los sostiene, pero sí se afecta directamente la calidad de atención”, ejemplificó.
Una deuda cercana a los 2 mil millones
Según precisó Nallar, el Hospital Oñativia acumula acreencias cercanas a los 2.000 millones de pesos, siendo los principales deudores las obras sociales sindicales, el PAMI y, en menor medida, el IPS, aunque aclaró que este último mantiene una situación diferente por tratarse de un organismo provincial con el que existen negociaciones permanentes. En el caso del PAMI, reveló que el hospital acaba de obtener un fallo judicial favorable para cobrar una deuda cercana a los 57 millones de pesos correspondiente a prestaciones realizadas en 2019, luego de un litigio que se extendió durante siete años. Además mencionó que otras entidades, como OSECAC y Boreal, también mantienen importantes deudas con el hospital.
“No podemos dejar de atender”
Las declaraciones de Nallar llegan pocos días después de que el gerente del Hospital San Bernardo, Pablo Salomón, anunciara que el establecimiento comenzará a derivar a pacientes con determinadas obras sociales hacia clínicas privadas, salvo en casos de urgencia, debido a la millonaria deuda acumulada. Consultado sobre esa decisión, el titular del Oñativia evitó cuestionar a su colega, aunque marcó diferencias respecto del funcionamiento de su hospital. “Nosotros no podemos cortar los servicios. Somos un hospital público y brindamos prestaciones de alta complejidad que son únicas en la provincia, como trasplantes y tratamientos hematológicos. Hay especialidades que simplemente no pueden dejar de funcionar”, sostuvo. No obstante, reconoció que existen dificultades frecuentes para concretar cirugías debido a que algunas obras sociales demoran o directamente rechazan las autorizaciones para adquirir los insumos necesarios.
La nueva ley y una apuesta a recuperar fondos
Nallar consideró que la solución no pasa por restringir la atención sino por fortalecer los mecanismos de recupero de costos. En ese sentido destacó la reciente sanción y reglamentación de una ley provincial que permitirá certificar las deudas y agilizar el cobro a las obras sociales, una herramienta que, según indicó, ya comenzó a instrumentarse junto al Ministerio de Salud. “Tenemos los instrumentos legales para cobrar. Lo que necesitamos es ser más eficaces en la recuperación de esos recursos, no dejar de atender a la gente”, expresó. Uno de los aspectos que el gerente consideró más preocupantes es el impacto que la mora de las obras sociales tiene sobre el personal hospitalario.
Explicó que, por el régimen de autogestión, el 50% de lo recaudado por prestaciones a obras sociales se destina al pago de productividad de los trabajadores, un adicional que puede representar entre un 11% y un 20% del salario. “Cuando las obras sociales no pagan no solo perjudican al hospital, también les están metiendo la mano en el bolsillo a los trabajadores”, afirmó. Para Nallar, la crisis del sistema sanitario requiere soluciones estructurales que permitan recuperar los recursos que corresponden a los hospitales públicos sin afectar el acceso de los pacientes.



