Interés generalPolíticaSalta

Sáenz pidió que gobernadores propongan un candidato presidencial de consenso

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, comenzó a delinear su posición frente a la carrera presidencial y propuso que los mandatarios provinciales tengan un papel central en la definición de un candidato de consenso.

Según sostuvo en diálogo con Clarín, la oposición debe evitar los personalismos y no repetir la experiencia de las últimas elecciones, cuando la proliferación de aspirantes terminó provocando enfrentamientos internos. “Lo que tiene que haber ahora es consenso entre todos para encontrar uno o dos candidatos, pero no diez como aquella vez”, afirmó Sáenz en una entrevista con Clarín.  El mandatario consideró que en la experiencia anterior los tiempos electorales se adelantaron demasiado y “todos querían ser presidentes”, una situación que terminó alimentando las disputas. Sáenz, quien mantiene un buen vínculo político con Sergio Massa, descartó por el momento la aparición de un dirigente ajeno a la política como alternativa presidencial. En su lugar, reclamó una figura con experiencia, capacidad de diálogo y alejada de las posiciones extremas.

“Tiene que ser un político con sentido común, con criterio y que entienda que el fundamentalismo no sirve”, señaló. Para el gobernador, el electorado no busca necesariamente una nueva “avenida del medio”, sino una persona con “sentido común, criterio, empatía y humildad para escuchar a los demás”.

Internas, alianzas y gobernadores

Al ser consultado sobre quién podría encarnar esa candidatura, Sáenz evitó dar nombres y sostuvo que serán los gobernadores quienes deberán determinar, llegado el momento, cuál de ellos representa mejor al conjunto. “Acá no hay personalismos”, remarcó.

El mandatario no descartó que la definición surja de una interna abierta ni que sea resultado de una alianza electoral. Según evaluó, los partidos políticos tradicionales perdieron peso y actualmente el electorado concentra su atención en las figuras individuales.“Se puede dar a través de una interna, como corresponde, que elija la gente. Esa es una posibilidad. O quizás haya una alianza”, explicó. En ese sentido, advirtió que ninguna fuerza tiene asegurado el respaldo ciudadano en un contexto atravesado por el hartazgo y la desesperanza. Sáenz también lanzó una crítica al discurso anticasta que impulsó el ascenso de Javier Milei. “Antes les resultaba simpático votar a alguien que les decía de todo a ‘la casta’. Después, cuando vieron que no era tan así, ya no les resultó simpático”, afirmó.

Críticas al rumbo económico

El gobernador salteño consideró que la administración nacional permanece demasiado concentrada en los indicadores macroeconómicos y no presta suficiente atención al impacto cotidiano de sus decisiones.

“Está bueno que baje la inflación, está bueno que haya equilibrio fiscal, pero hay que buscar el justo medio”, planteó. En esa línea, enumeró las dificultades que enfrentan las familias para pagar los servicios, las cuotas escolares, las tarjetas de crédito, la obra social y los medicamentos.

“A la gente no le importa la doctrina de Marx o la de Adam Smith. Lo que quiere es resolver sus problemas”, sintetizó. Para Sáenz, la aceleración de la carrera electoral vuelve a alejar a la dirigencia de las preocupaciones sociales. “Los tiempos de los políticos no son los tiempos de la gente”, advirtió, antes de insistir en que la agenda ciudadana pasa por llegar a fin de mes y sostener los gastos básicos.

El mandatario también reclamó al Gobierno nacional el pago de unos $45.000 millones correspondientes a obras de infraestructura ejecutadas o adelantadas por la provincia.

Entre los proyectos mencionó los trabajos sobre la ruta nacional 51, considerada estratégica para la salida hacia el Pacífico, la recuperación de ramales ferroviarios y las obras vinculadas con el corredor bioceánico. También se refirió a la denominada “ruta de la muerte”, cuyo deterioro obligó a la Provincia a intervenir.Sáenz explicó que Salta adelantó certificados adeudados por la Nación para evitar que las empresas abandonaran las obras.

“Lo que nos cuesta muchísimo es cobrar”, cuestionó.

Volver al botón superior