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Salta, entre las provincias más afectadas más afectadas por la caída de fondo de Nación

Las transferencias automáticas que la Nación gira a las provincias volvieron a caer en términos reales durante abril y ya acumulan cuatro meses consecutivos en baja. En ese contexto, Salta se posiciona como la jurisdicción más golpeada del país, con un retroceso más alto, que triplica el promedio nacional y enciende señales de alerta sobre la sostenibilidad de sus cuentas públicas.

Según datos elaborados por las consultoras Politikon Chaco y el IARAF, el Gobierno nacional envió en abril $5,58 billones al conjunto de provincias y la Ciudad de Buenos Aires en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones. Si bien la variación nominal fue del 28% interanual, el efecto de la inflación volvió a erosionar los ingresos: la caída real se ubicó entre el 3,2% y el 3,3%.

Dentro de ese panorama general negativo, Salta registró una caída del 11,1% real interanual, el peor desempeño del país. La distancia con otras provincias es significativa: mientras distritos como Tucumán apenas sintieron el impacto con retrocesos menores al 1%, la provincia del norte experimentó un deterioro abrupto de sus recursos.

El fin de un esquema clave

La explicación de este desfasaje no responde únicamente a la dinámica general de la economía, sino a un factor específico que golpea directamente a Salta. La finalización del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (REOR) en marzo de 2026 dejó a la provincia sin un mecanismo de compensación que venía amortiguando la caída de la coparticipación.

Como consecuencia, los ingresos por Compensación del Consenso Fiscal se desplomaron un 51,4% real en abril, generando un vacío difícil de cubrir en el corto plazo. En otras provincias, estos esquemas continúan vigentes y permiten equilibrar parcialmente las pérdidas derivadas de la menor recaudación nacional.

A nivel macroeconómico, la caída de las transferencias encuentra su raíz en la retracción de la actividad. La recaudación de los principales impuestos coparticipables mostró variaciones negativas: el IVA cayó un 3,3% real interanual, mientras que el impuesto a las Ganancias retrocedió un 2,5%. En conjunto, ambos tributos registraron una baja cercana al 2,9%.

El impacto fue aún más marcado en otros componentes del sistema tributario. Los impuestos internos se desplomaron más de un 20%, mientras que otros tributos coparticipables registraron caídas incluso más pronunciadas. Este combo explica que la coparticipación neta haya retrocedido cerca de un 3,7% en términos reales durante abril.

Si bien algunos rubros mostraron mejoras —como el impuesto a los combustibles líquidos (+23,5%) y el monotributo (+77,3%)—, estos incrementos no alcanzaron para compensar la caída general del sistema.

En rojo

El deterioro no es un fenómeno aislado de abril. En el acumulado del primer cuatrimestre, las transferencias automáticas totalizaron $21,9 billones, con una caída real del 5,7% respecto al mismo período de 2025. La comparación histórica también es desfavorable: los envíos se ubican por debajo de los niveles de 2023, 2022 y 2021, y solo superan a los de 2024.

En términos concretos, esto implica que las provincias dejaron de percibir $1,39 billones en apenas cuatro meses. Un número que, más allá de su magnitud abstracta, se traduce en menos margen para sostener políticas públicas, inversión en infraestructura y funcionamiento del Estado.

Para Salta, el escenario es especialmente complejo. La combinación de caída de ingresos y pérdida de mecanismos compensatorios obliga a un manejo más restrictivo del gasto en un contexto donde la demanda social no disminuye.

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