Un año sin el papa Francisco: hitos que marcaron 12 años de pontificado
El papa Francisco falleció a sus 88 años el lunes de Pascua de 2025, un 21 de abril. Desde un principio, su papado estuvo llamado a ser histórico: en 2013, se convirtió en el primer pontífice sudamericano – el 266 de Iglesia – en llegar al trono de San Pedro.
Desde entonces, y durante casi 12 años, el argentino lideró un proceso de profundas reformas sobre una Iglesia Católica que se encontraba en medio de una crisis de representatividad, inundada por escándalos relacionados con malversación de fondos, abuso de menores y más.
Fieles de todo el mundo visitan la tumba de Francisco desde hace un año.
Comienzan los homenajes al Papa Francisco a un año de su muerte con música, misas y encuentros
A un año de su muerte, el legado de Francisco sigue resonando en el cristianismo por una apertura hacia el respeto a las diversidades, el diálogo interreligioso, un culto a la austeridad y un acercamiento a sus fieles, sobre todo, a los más vulnerables.
Los hitos del papa Francisco al frente del Vaticano
El 12 de marzo de 2013. Tras la renuncia de Benedicto XVI a mediados de febrero de ese año, 117 cardenales de la Iglesia Católica se reunieron en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor. 24 horas y 5 votaciones después, los fieles congregados en la Plaza de San Pedro se regocijaron al ver la fumata blanca: Habemus Papam.
Esta vez, era un argentino proveniente de “los confines del mundo”, como describió el propio Francisco en su discurso de asunción. Jorge Bergoglio fue elegido Sumo Pontífice y, en tiempos de crisis para la Iglesia Católica, producto de denuncias de abusos sexuales, malversación de fondos y filtraciones de documentos, fue un jesuita argentino el elegido para pilotear la tormenta.
El 13 de marzo de 2013, el papa Francisco asumió como máximo representante de la Iglesia Católica.
El 13 de marzo de 2013, el papa Francisco asumió como máximo representante de la Iglesia Católica.
Pero más allá de las crisis, la Iglesia también afrontaba la ausencia de un liderazgo fuerte. La renuncia de Ratzinger a la silla de San Pedro dejó la imagen de Vaticano debilitado. El alemán acusó en febrero del 2013 serios problemas de salud que le impedían afrontar con vigor los cambios que precisaba la institución, razón por la que tomó la decisión de dar un paso al costado.
En ese momento de incertidumbre, fue Bergoglio quién emergió como el líder que necesitaba la Iglesia.




