Femicidio de Quijano: la querella apunta a familiares en la fuga de Serapio
La detención de Orlando Serapio, principal acusado por el femicidio de Natalia Cruz, puso en marcha la investigación judicial y abrió otras líneas a tener en cuenta.
El hombre permaneció prófugo durante once días y fue hallado en una cueva de Campo Quijano, en circunstancias que aún generan dudas sobre la asistencia que pudo haber recibido para mantenerse oculto. Los abogados querellantes, Federico Vanni y Sol Pastrana, explicaron en una entrevista con Fenómeno Barrial, que la causa se encuentra en la etapa de investigación penal preparatoria, donde se reunirán pruebas y testimonios con el objetivo de llegar a juicio.
Serapio enfrenta cargos por homicidio doblemente calificado, tanto por el vínculo como por el género. A su vez, dos personas fueron imputadas como encubridores: Domingo Ramos y Gastón Flores, quienes habrían colaborado en la fuga. La querella anticipó que en los próximos días se tomarán declaraciones testimoniales, entre ellas la de un hijo de la pareja, de 17 años, además de pericias y análisis de los celulares secuestrados. Estos dispositivos pertenecen tanto a la víctima como a efectivos policiales que debían cumplir una consigna de protección, la cual nunca se concretó. Según los abogados, esa omisión podría derivar en nuevas imputaciones contra miembros de la fuerza de seguridad.
El rol de la querella, remarcan Vanni y Pastrana, no se limita a perseguir la responsabilidad penal de Serapio y sus colaboradores, sino que busca también esclarecer las fallas del sistema estatal que dejaron a Natalia Cruz sin protección.
Vanni recordó que la víctima había realizado más de cuatro denuncias por violencia de género desde 2021, todas ellas acompañadas de medidas de prohibición de acercamiento que fueron sistemáticamente incumplidas. Sin embargo, las fiscalías y juzgados nunca avanzaron en imputaciones por desobediencia judicial.
“Deberíamos estar hablando de un sistema que protegió a Natalia, no de un femicidio más en Salta”, señaló el abogado, subrayando que la consigna fija ordenada por el juzgado nunca se cumplió y que la respuesta oficial fue que no había personal disponible.
En cuanto a la fuga, Pastrana sostuvo que Serapio no pudo haber sobrevivido once días en el monte sin ayuda. “No lo vi deshidratado ni en mal estado, lo vi normal, lo que indica que recibió asistencia”, afirmó, sugiriendo que además de Ramos y Flores, otros familiares podrían haber colaborado. Puntualmente, nombraron a una abuela de Serapio que viviría en cercanías a la zona donde fue hallado.
La hipótesis se refuerza por la necesidad de alimentos, agua y ropa que el acusado habría recibido durante su escondite. Ante ello, la querella no descarta que más personas sean imputadas en los próximos días.
El caso también expone responsabilidades estatales más amplias.
Vanni cuestionó que las denuncias por desobediencia judicial nunca fueran investigadas en su momento, y que recién ahora, tras la muerte de Natalia, se imputen esos hechos previos. Para los abogados, la falta de respuesta del sistema judicial y de seguridad constituye un patrón de desprotección que se repite en Salta y que debe ser revisado para evitar nuevas tragedias.
En paralelo, la búsqueda de Serapio contó con la participación activa del Ministerio Público Fiscal, encabezado por la doctora María Eugenia Sodero, quien desplegó drones y personal especializado en alta montaña.
La recompensa ofrecida por el gobierno provincial también habría incentivado la colaboración ciudadana en los últimos días de la búsqueda.
Los abogados destacaron la predisposición de la fiscal y el trabajo conjunto con la familia de la víctima, que aportó información clave sobre los posibles lugares donde podía ocultarse el acusado.
Por último, la querella insistió en que el proceso judicial debe servir no solo para condenar a los responsables directos, sino también para dejar en evidencia las responsabilidades estatales y sentar un precedente que evite que se repitan historias como la de Natalia.



