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SAETA pide llevar el boleto urbano en Salta a $1486 provocando otro golpe al bolsillo

El sistema de transporte urbano de Salta atraviesa días de fuerte tensión. Mientras usuarios reclaman por la reducción de frecuencias y trabajadores denuncian demoras en el pago de comisiones, la empresa SAETA solicitó formalmente elevar el precio del boleto en el área metropolitana a $1.486, desde los $1.150 actuales.

El pedido fue confirmado por el presidente de la compañía, Claudio Mohr, quien explicó que la solicitud ya fue presentada ante la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT), organismo que deberá evaluar el incremento y definir los pasos administrativos correspondientes. Entre ellos, podría convocarse a una audiencia pública para que los ciudadanos expresen su posición frente al aumento tarifario.

Reclamos por frecuencias

Uno de los principales focos de malestar entre los usuarios está vinculado con la reducción en la circulación de unidades. Según explicó Mohr, durante el período de vacaciones el sistema operó con un 20% menos de colectivos, decisión que respondió a la caída estacional de la demanda. Con el inicio del ciclo lectivo primario, la empresa incrementó la flota en un 11%, aunque todavía no se alcanzó la normalidad total del servicio. Desde SAETA estiman que el sistema se estabilizará recién cuando regresen las actividades de institutos terciarios y universidades, ya que el sector educativo representa cerca del 36% de la demanda del transporte. Este descenso en la cantidad de pasajeros impacta especialmente en el interior provincial, donde las frecuencias dependen en gran medida del movimiento estudiantil.

A la par de los reclamos de los usuarios, surgieron denuncias por atrasos en el pago de comisiones a trabajadoras vinculadas a la recaudación del sistema. Una empleada con siete años de antigüedad aseguró que la empresa le adeuda más de un millón de pesos, situación que atribuyó a la intervención de empresas privadas encargadas de la recaudación que no habrían cumplido con los pagos correspondientes. Mohr reconoció que existen demoras en algunos pagos, vinculadas a las dificultades económicas que enfrenta el sistema, en particular por la reducción de subsidios nacionales. Sin embargo, afirmó que las deudas están en proceso de regularización y que se completarán en los próximos días.

Un sistema bajo presión económica

El pedido de aumento del boleto se fundamenta, según explicó la empresa, en el impacto de la inflación, las negociaciones paritarias con los trabajadores y el incremento de los costos operativos, especialmente el combustible. En ese contexto, Mohr también buscó despejar rumores sobre posibles despidos en el sector. Aclaró que no hubo cesantías y explicó que durante el verano muchos choferes toman su licencia anual, por lo que las empresas suelen contratar reemplazos temporales cuyos contratos finalizan al concluir el período vacacional. Sin embargo, algunas subconcesionarias del sistema advirtieron que podrían verse obligadas a ajustar sus operaciones si la situación financiera no mejora.

La decisión final sobre el aumento del boleto quedará ahora en manos de la AMT, que deberá analizar el pedido y determinar si convoca a una audiencia pública. Mientras tanto, miles de usuarios siguen esperando algo bastante simple en teoría, aunque misteriosamente difícil en la práctica: colectivos que pasen a horario y tarifas que no parezcan diseñadas para probar la paciencia humana.

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