Soledad Outes denunció a su madre, María Elena Jiménez, por presunto fraude
La acusación se basa en presuntos delitos de estafa, retención indebida y administración fraudulenta, en el marco de una disputa vinculada a la herencia de su padre.
La presentación fue radicada ante la Fiscalía Penal N° 1 y, según explicó la denunciante en una entrevista con Opinorte, “tiene como objetivo que salga la verdad a la luz”.
En su testimonio, Outes sostuvo que fue víctima de un engaño prolongado durante décadas y cuestionó el rol de su madre en la administración de los bienes familiares. “Creo que abusó de la condición de madre y de escribana”, afirmó.
El caso tiene origen en hechos que se remontan a fines de la década del 70, tras el asesinato de su padre, Pablo Eliseo Outes, durante la Masacre de Palomitas. Luego de ese episodio, la familia se exilió en España, mientras que la madre regresó a la Argentina y quedó a cargo de la sucesión.
Según relató Outes, en 1980 su madre le solicitó un poder para vender una propiedad heredada.
“Evidentemente, si te pide una autorización para gestionar tus bienes tu propia madre y esa madre además es escribana, sin dudarlo ni un minuto, le autoricé a realizar esa venta”, explicó.
Sin embargo, aseguró que nunca recibió el dinero correspondiente ni información sobre la operación: “Nunca recibí ni un peso, nada”.
Los hechos denunciados
Entre los hechos denunciados figura la venta de la finca conocida como Lagunita o Madeta, realizada en 1982. La denunciante sostiene que no hubo rendición de cuentas y que el perjuicio económico fue significativo. También cuestionó el manejo de una indemnización estatal vinculada a las víctimas del terrorismo de Estado.
En la presentación judicial, Outes afirmó haber sido “víctima del engaño, el abuso y la infidelidad”. Asimismo, remarcó que su situación de vulnerabilidad —por el exilio, la edad y la falta de conocimientos legales— fue determinante.
El proceso sucesorio, según indicó, lleva más de cuatro décadas sin resolución definitiva, con demoras que impidieron esclarecer el destino de los bienes. En ese contexto, la denunciante dejó abierta la posibilidad de ampliar la acusación por otros delitos conexos.
Durante la entrevista, Outes también vinculó su decisión de avanzar judicialmente con su propia experiencia en causas de derechos humanos, y recordó que la condena por el asesinato de su padre tuvo un impacto personal profundo.
En ese sentido, subrayó que el objetivo principal de la denuncia no es económico.
“El dinero realmente me hubiera venido muy bien cuando yo tenía 23 años (…) pero realmente lo que quiero es verdad”, sostuvo y agregó: “A mí la Justicia me ha hecho recuperar mi dignidad”.




