Modificación a la Ley de Salud Mental: Desde el Ragone adelantaron su oposición
El gerente del Hospital Ragone, Facundo Frissia, cuestionó los cambios que impulsa el Gobierno nacional sobre la ley de salud mental y advirtió que, de aprobarse, podría generar un “retroceso importante”.
En diálogo con Hora de Voces (FM Ya 91.3), el especialista señaló que las modificaciones propuestas afectarían directamente el funcionamiento de instituciones como el Hospital Miguel Ragone, actualmente un centro de referencia en la provincia.
“Sería volver a épocas anteriores a 2010, cuando no existían las garantías actuales”, sostuvo.
Uno de los puntos más críticos, explicó, está vinculado al régimen de internaciones:
“Hoy necesitamos una orden judicial para internar a un paciente de manera involuntaria. Con los cambios, bastaría con la decisión de un profesional, y eso es complicado porque deja de ser una evaluación de un equipo”, advirtió.
Frissia destacó que en Salta se viene desarrollando un modelo que busca descentralizar la atención en salud mental y acercarla a las distintas regiones. En ese esquema, el hospital trabaja de manera articulada con la Secretaría de Salud Mental, encabezada por el licenciado Martín Teruel.
“El objetivo es que las personas puedan ser atendidas en su lugar de origen y no tengan que trasladarse a la capital, porque eso también afecta su recuperación”, explicó.
En ese sentido, mencionó que se logró incorporar profesionales en ciudades como Tartagal, General Güemes, Rosario de la Frontera y Metán.
Asimismo, informó que el hospital cuenta actualmente con 138 pacientes internados y funciona con un abordaje multidisciplinario que incluye psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales.
“El trabajo es poder reinsertar a la persona en su ámbito social y laboral”, indicó.
El gerente también advirtió sobre la falta de especialistas en psiquiatría, un problema que —según afirmó— se replica a nivel nacional e incluso global.
“Muchos profesionales eligen el sector privado, donde hay menos presión. En el sistema público el trabajo es mucho y muchas veces se sostiene más por vocación que por otra cosa”, señaló.
A esto se suma que gran parte de la demanda recae sobre el hospital ya que no todos los profesionales del ámbito privado trabajan con obras sociales, lo que deriva pacientes hacia el sistema público.
Una reforma sin consenso y una revisión necesaria
Frissia cuestionó que la propuesta de reforma se haya impulsado sin una discusión amplia con los actores del sistema.
“Se podría haber mejorado la ley actual, pero no de manera unilateral. Tendrían que haberse escuchado todas las voces”, planteó.
En esa línea, consideró que cualquier modificación debería contemplar no solo a médicos y enfermeros, sino también a trabajadores sociales, asociaciones civiles y al propio sistema judicial, dado el rol clave que tiene en la atención de los pacientes
Finalmente, el profesional subrayó la importancia de fortalecer la relación entre el sistema de salud y el Poder Judicial. Incluso, recordó que en la Ley de Salud Mental actual se preveía el funcionamiento de un órgano de revisión por provincia, que podría funcionar como nexo entre ambas áreas. Sin embargo, hoy no está plenamente operativo.
“Sería una herramienta fundamental para mejorar el funcionamiento del sistema, pero hay que ponerla en marcha”, concluyó.
Este órgano incluye a integrantes de la Justicia, profesionales en el área y también a actores políticos, a los fines de revisar e informar sobre los avances de la Ley.



